14.8.08

¿Qué se hace con el insomnio?

.- Para los que siempre piden posts largos


Está demostrado empíricamente – por mi- que las noches de insomnio que prosiguen a las noches de trasnocho alcoholizado siempre terminan, o quizás comienzan, con una inevitable introspección. A veces es depresiva, a veces de autodescubrimiento, y otras tantas es sólo introspección vacía, hacia la nada que nos habita cuando tenemos mucho tiempo libre para pensar sobre lo que fuimos, lo que somos y, como si fuera poco, si alguna vez seremos.

También está demostrado –una vez más, por mi- que aunque nos autoproclamemos feministas, o de avanzada, mentes libres, o cualquier otro término que defina nuestra posición de mujeres del siglo XXI; casi la totalidad del tiempo de los cromosomas XX se gasta pensando en hombres. O tal vez sólo soy yo, con mis 22 años, que a veces parecen 6 y otras veces parecen 50.

Desde los 16, he oído a la gente decir que parezco mayor. Físicamente, y para mi terror, también mentalmente. Algunos lo llaman madurez, otros lo han llamado amargura. Yo quisiera llamarlo aceleración.

A esa edad comienza mi vida, por muchas razones. Porque empecé de cero con todo. Porque empecé algo finalmente. Y porque me enamoré por primera vez. Hay alguien que pudiera sentirse aludido –y engañado- con esta afirmación. Porque me he pasado los últimos 10 años diciendo que él fue mi primer amor. Aún lo mantengo. Pero la clase de amor que él representa no es a la que me refiero hoy.

Él representa la inocencia y al mismo tiempo el final de ella. Ya no recuerdo lo que me hacía sentir a los 12 años. Pero debió ser algo bueno, cuando aún hoy después de rupturas, distancias, reencuentros y desencuentros, puedo llamarlo mi amigo. El más antiguo de ellos. Nunca dejaré de estar enamorada de él. Porque fue el primero en romperme el corazón, el primero en repararlo, y se quedó con una parte de él para siempre. Pero ni siquiera en eso puedo darle algún tipo de exclusividad. Me ha pasado lo mismo casi todas las siguientes veces.

Para eso sirve la introspección. Justo ahora identifico un patrón. Yo nunca me desenamoro. Es tu culpa. Por ser el primero, y por hacerme quererte para siempre. Aunque nos separe mucha agua y mucha tierra de ahora en adelante. Gracias. Fuiste el primero, nadie te quita eso.

El segundo no debería existir. Como no debería existir el cáncer, ni el folclore peruano. Pero por mucho tiempo, fue para mí el único que existía. Él fue también –de alguna extraña manera- el cuarto y el quinto. Lo único que explica su triple numeración es el masoquismo, o las ganas de probar un punto en el que no debí empeñarme. Mi inexperiencia y mi absurda manía de querer a la gente para siempre, después que las quise una vez, también podrían servir como explicación.

Cuando fue el segundo, fue hermoso. Porque no fue nada. Fui yo, y mis miles de horas acumuladas viendo Dawson’s Creek. Fueron mosquitos aplastados en un salón de clases. Horas al teléfono. Ideales –de mentira- compartidos. Tomados de la mano, ego por su parte y falta del mismo por la mía. Hasta una tarde-noche de muchas cervezas, gritos, llanto, y su expresión genuina de cariño y preocupación.

Esa misma noche llegó el tercero, con el primer cigarrillo de mi vida, y un despecho enorme cargado sobre sus hombros. Otra revelación de la introspección: tal vez fue el despecho lo que nos unió.

Sin saberlo, ese día empezamos lo único que hasta ahora puedo llamar amor. Teníamos suficientes cosas en común para querernos, y suficientes opiniones encontradas cómo para hacerlo interesante. Él me enseñó a ser grande. Me mostró un montón de cosas que hasta entonces no había visto. Me hizo saber que no todo estaba perdido, cuando lo creí así. Y me dio lo único que necesitaba en su momento: protección. Lo amé. De verdad. Y él a mí. De eso no me cabe la menor duda.

Pero - ¡oh sorpresa!- se acabó. Antes de lo que yo hubiera querido. Y hasta el día de hoy no me queda claro el porqué. Mi teoría principal es que lo aburrí. ¿Qué se hace? Llorar un par de meses, aprender a vivir sola otra vez. Y para mi desgracia, descubrir que el segundo seguía ahí, y ahora era el cuarto. Como un poltergeist, burlón, y a la espera de otra oportunidad para hacerme daño. Aunque, llámenme ingenua si quieren, sigo creyendo que nunca se enteró.

El quinto, que sigue siendo el segundo, fue como dirían en la tierra de tres de mis abuelos: un hijodeputa. Infeliz oportunista. Que se aprovechó de mi recién adquirida libertad de pensamiento. Que usó la única parte linda de nuestro pasado –porque la hubo- para hacerme creer que ya no había peligro. No me quiero martirizar tampoco, estoy consiente que somos dueños de nuestras decisiones. Pero en mi defensa quiero decir que nunca creí posible tamaña trasformación en un ser humano.

Él usó el tiempo que yo gasté en volverme una mujer, en volverse un patán que nada tenía que ver con el muchacho que se hizo mi mejor amigo en esa época feliz de zapatos de goma y tardes de ocio. Terminó de gastar los pocos cartuchos que le quedaban a nuestra mal llamada amistad y luego cometió el único error que no perdono: la deslealtad. En proporciones exacerbadas. Sin contar la indiferencia. Sin contar que es el único que me ha hecho sentir que se me escapa la dignidad de las manos. Me llevó al punto del desprecio. Creo que es la única persona a la que he odiado en mi vida ¿Sin enterarse? Pues no, hasta ahí no llega mi ingenuidad.

El sexto – que en realidad es el tercero y el último- ni siquiera sabe que lo es. Yo a veces no estoy segura de que lo sea. Pero me gusta creer que sí. En parte porque sería ideal, y en parte porque quiero hacer mi historia más larga. Sigue sin demostrar mayores fallas, y eso es lo que me jode la vida. Yo sé que debe tener miles, pero no me permite conocerlas así que mi ignorancia le ayuda. Quisiera hablar más de él. Pero el miedo no me deja. Soy tan exasperantemente básica en su presencia, pobrecito, no tiene la culpa.

¿Sólo ha habido cuatro hombres en esta historia que me inventé? La respuesta corta es sí.

La respuesta larga es que todos los demás –unos seis según la cuenta más reciente, calculada en una noche divertidísima- son extras. Algunos con diálogos, y un par de escenas muy de cine independiente. Otros tan fugaces como el chico que entrega las pizzas y dice: “Son 35 con 50”

Hay apariciones especiales del chico popular de la secundaria, el romántico empedernido, el borroso sin nombre, y hasta invitados internacionales.

Ya no espero al quinto… ¿séptimo?... ¿undécimo?... no sé, hasta yo me perdí.

Pero sigo tropezándome con esa malnacida cita estos últimos días. Debo haberla leído al menos unas tres veces esta semana:

¿Cuándo dejamos de amar? Cuando nos enamoramos de nuevo.

13.8.08

Reunión Blogger

Y sí, señores. Finalmente. Luego de varios intentos fallidos. Tuve mi primer encuentro con panas bloggers. Conocidos por esta via. Gente que nunca antes había visto live! from NY!.

Nina y yo decidimos poner fin a nuestra amistad exclusivamente cibernética e hicimos una "cita" para encontrarnos en uno de los lugares más concurridos de la ciudad. Como plus de la noche -y para el que no crea en casualidades- justo frente a nosotras pasó, de la nada, sin previo aviso, Víctor. Y así fuimos tres blogueros panas, en una noche con Black Magic Sound.

Sólo quería dejar por escrito que ambos son incluso más divertidos / musicólogos (respectivamente) en vivo que vía interné. Y que la pasé del carajo, en un sitio reventado de gente, que nos puso todas las trabas habidas y por haber para entrar y hasta para conseguir el preciado líquido: léase ron.
¿Quien lo diría? A mis años y soportando el escrutinio de un recién bañado con semi-cuota de poder en la puerta de un local. Supongo que nos lo aguantamos por la buena compañía.


Uno nunca se imagina que esas letras que leemos a través de un monitor en el resguardo de nuestras casas y/u hogares, se corporizarán en una simpática muchachita, muy flaca, muy divertida, que te deja en la puerta de tu casa un martes a las 4 de la mañana.

Salú por eso! carajo!

Frases Célebres XI

Por primera vez en la historia de este blog, se repite el autor de frases célebres consecutivamente. Se lo merece:

"Es que Paulo Cohelo es tan... es tan... es tan... Ricardo Arjona!!"

Pebbles.-



plop! XD

digan si no es la mejor analogía de la historia?

9.8.08

Mi árbol genealógico


Es cierto que en estas latitudes estamos cansados de oir el eterno cuento que nos acredita como el país de las mujeres más bellas, y que todos sabemos que esa historia sólo le sirve de algo a Osmel Sousa y su imperio de mujeres operadas y casi siempre desubicadas.

Pero también es cierto que a todas las que aquí vivimos nos gusta un poquito, muy en el fondo, llevar la insignia que nos acredita como orgullosas ciudadanas del país de las mujeres bellas. Argentina tiene top models, Colombia tiene mujeres elegantísimas haciendo programas de variedades y telenovelas mucho mejores que las nuestras, pero a nosotras nos basta con decir que tenemos record Guiness en ganadoras del Miss Universo, y ya. Asunto cerrado.

Si me preguntan a mi, la clave está en que los genes que se mezclaron en esta orilla del Mar Caribe tuvieron la suerte de la lotería genética. Además, 400 años más tarde se vino la segunda mezcla importante, con todos los emigrantes que llegaron en barco a construirnos el país que queríamos pero que nos había dado flojera empezar.

No estoy diciendo que todo el mundo sea bello por estos lares, nada más alejado de la realidad, bastante gente fea que se ve todos los días. Pero en líneas generales, salir a la calle te garantiza al menos un par de vistazos -cómo mínimo- a un hermoso rostro y/o cuerpo que cruza la avenida.
Capaz estoy pecando de etnocentrista, pero me parece que somos lindos pues.

Yo puedo identificar ciertos gentilicios, "tiene cara de peruano", "de colombiano", "de argentino" (estos últimos por la pinta hippie, el pelo largo, y los rasgos italianos)... pero venezolanos, tengo que oirlos. Somos como neutros, al menos según yo.

Ahora bien, el post de hoy busca ser una especie de descripción desde mis raíces. Hoy quiero contarles cómo es que si retrataran a mis familias en una gran foto, parecería que somos una reunión de las Naciones Unidas. Eso me encanta.

Empezemos por el comienzo. Voy.

Abuela materna: una andina medio rechoncha. De ojos verdes y piel blanca. Con unos senos enormes de mamá lechera, y un carácter jodido hasta la pared de enfrente. No la conocí, pero entiendo que no llegaba al metro con sesenta centímetros.

Abuelo materno: indio tostado. No muy alto tampoco. De ojos medio achinados, y el cabello liso, como buen indio. Ojos oscuros, tristes. Bonachón y parrandero. Mujeriego. Su madre era india caribe (creo) y su padre un negro rajado de cabellos "chicharrón", como diríamos por acá.

Abuela paterna: una negrita de 1,50. Con el culo más grande que una batea, pero plana en el pecho. Me gusta describirla como un bachaquito, hacendoso, del campo. Nunca para de hacer cosas, tiene el cabello oscuro y rizado, ahora pintado de mechones grises. Andina también, pero del llano y no de la montaña.

Abuelo paterno: un galán en sus años mozos. Altísimo, de tez blanca como el pan de leche. El cabello lacio y muy oscuro. Cara de andinito buena gente. Ya no recuerdo su carácter porque no es el mismo desde hace muchos años. Fue un hombre fuerte, del campo también. Todo un He-man, pero no rubio.

Madre: hermosa. De razgos finos, pero negrita. El cabello más negro que puedan imaginar. Muy liso y muy largo casi siempre. Plana de pecho también, pero se lo retribuyeron de la cintura para abajo. A los 20 años era la Bo Derek negra (no es paja). Nunca ha pesado más de 65 kilos, eso me alegra geneticamente.

Padre: de baja estatura, medio indio también. Tiene cabello de cepillo, lacio pero tieso (jejeje). Ojos color miel, pero tristes también.

Tengo tres hermanos. Una blanca de ojos miel como mi padre, y otra trigueña de ojos verdes como su abuela, con una melena castaña que soñarían las cuñas de shampoo. El otro es un nene hermoso, como pan de leche también, de ojos rayados y cabello casi rubio, con cara de andinito. Todos tienen padre o madre diferente a mi. De ahí se explica el complejo de familia Jolie-Pitt que me rodea.

De todo eso salgo yo. Negra (aunque recientes encuentros con nativos europeos me aclararon que soy "mulata"). De pelo "liso" y negro azabache (que suelen confundir con tinte los peluqueros envidiosos). Ojos marrones que con el sol y la felicidad se aclaran un poco. 164 cms., y medidas tipo 70-70-90 (al menos acerté en una de las de las misses :S)

¿Y saben qué? Me encanta mi mestizaje. Me encanta saberme inetiquetable (salvo por los que quieran etiquetarme de sudaca o latina, que estarán en todo su derecho).

¿Quien dice que no podemos ser nacionalistas de vez en cuando?

8.8.08

Escuchado en la sobremesa

No sé como sea en otros sitios de trabajo, pero en el mio -y es una de las cosas que más valoro- la gente siempre tiene algo interesante, gracioso y/o curioso que decir en la sobremesa.

Rescato dos perlas de hoy, porque justo antes de hablar de esto hablábamos de las ventajas de las redes sociales (y sus desventajas dramáticas en un país que creció viendo telenovelas, también).

Cuenta Salva.-
Mi abuela contaba siempre que había una niña margariteña a la que le regalaron una muñeca muy linda una vez. Cierto día a alguien se le ocurrió preguntarle cómo la había bautizado:

metiche no identificado: ¿Y cómo le pusiste? ¿Carolina? ¿Petrica?
nena margariteña con potencial de maracucha: No, ya ella tiene nombre, lo trajo por acá...
metiche no identificado: ¿Cómo?
nena margariteña con potencial de maracucha: aquí... se llama Madein Japan

Cuenta Lucy.-
Una amiga periodista entrevistó una vez a una señora:

amiga periodista: ¿Me dice cuál es su nombre, por favor?
Doña marca registrada: Yo me llamo Perseveranda... pero me puedes decir Persi, como todo el mundo. ¿Sabes? Persi, como "persi-cola"

7.8.08

No soy voyerista


Basta ya. Tengo que sacar esto de mi sistema.

Sé que probablemente tengo cola que me pisen, pero si en algún momento he sido tan molesta cómo esta gente sobre la cual pienso hablar, por favor ayúdenme a ser mejor. Hablen. Digan. Cachetéenme -raro, nunca había escrito esa palabra-.



¿Por qué la gente decide dar detalles minuciosos de su vida por messenger?



Yo no tengo problema con que expliquen su ánimo:



José (h) - enratonao'

Rosa - tengo sueñito



Eso está bien, nada que comentar. Por mi parte, yo suelo copiar frases de canciones. Capaz a alguien le parece tonto y por eso digo que tengo cola que me pisen. A mi favor debo decir que son frases cortas, y tienen sólo un iconito de nota musical (8) al final.



Pero hay una gente - ¡Cristo bendito qué gente!- que no puede VIVIR sin que todos sus contactos de messenger nos enteremos de los detalles más insignificantes o del eterno amor que profesan hacia el hombre / mujer de su vida. Voy con la gente que no soporto:



Raulito (B) mami te quiero te amo eres mi todo sin ti no brilla el sol cada mañana ni cantan los pajaritos - eres mi bb y te amo felis mesesario de la primera ves ke nos comimos un helado ke fue hase 4 meses



(L) Marta (L) Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer - hoy me voy a maturín a ver a mis abuelos y pasado mañana me voy a Guacarapo a bañarme con mi traje de baño nuevo de florecitas



¿Es esto realmente necesario? Si lo sueltas todo en el nick, la gente con la que hablas -si es que la hay- no va a tener nada que preguntarte, ¡ya se lo dijiste todo!



Vender cosas a través del nick no me parece mal, pero conozco gente que odia eso también. Es natural que cada uno tenga sus preferencias respecto a esto, pero TODOS deberíamos coincidir en un par de cosas:



1.- Si el nick no cabe en la ventana de inicio del Messenger, está mal

2.- Si gracias al nick te enteras que uno de tus contactos tuvo sexo la noche pasada, está muy mal.



¿A quién le importa tu vida sexual excepto a ti y a tu pareja?



Si los dos únicos interesados en el tema ya saben lo que pasó, ¿por qué sientes la necesidad de que lo sepamos los 233 contactos de tu lista? Capaz no lo recuerdas, pero en esa lista están tus tías de Miami, la profesora de 4to semestre que agregó a todos sus alumnos y tus ex compañeros de trabajo. Créeme, ellos no quieren saber.



Ya que estamos, aprovecho para decir que la imagen de display debe incluir como máximo a 3 personas, 4 si exageramos. No tiene ningún sentido poner una foto donde aparezcan tus 18 primos y dos abuelas en la navidad pasada. NO SE VE NADA. Cámbiala por amor a Dios.



Entiendo que algunos de ustedes quieran eliminarme del messenger después de esto. Es más, me pregunto que tipo de masoquismo es el que me ha impedido eliminar a algunos contactos.



Debe ser que el chisme siempre pesa más. Si no me entero ¿luego cómo lo comento en el café de la tarde?



Por favor, por favor, por favor, ayúdate amigo (a) del messenger. Respeta a los tuyos. No nos cuentes tu vida sexual a los que no queremos saberla.

5.8.08

Es cribir. Ser cribir


Yo quiero escribir. Pero en serio, quiero escribir.

Por alguna extraña razón no he parado de leer desde que tenía 5 años. Esa extraña razón se convirtió en el motor de mi vida y fue lo único que me sirvió de guía cuando tuve que decidir algo de verdad por primera vez.

Para los que amamos leer, escribir puede convertirse en un anhelo secreto o una utopía frustrante. Es cómo la obvia degeneración, el único paso lógico a seguir. Pero no todo el mundo puede.

Yo tecleo letras sin parar en este instante, pero estoy lejos de escribir. Es curioso, lo único que ha disparado mi "inspiración" -en mucho tiempo- ha sido justamente la personificación de la desinspiración. Y pido perdón por la palabra inventada. Eso también nos pasa a los que no escribimos, terminamos inventando algo que explique de alguna forma lo que está dando vueltas en la cabeza. Pero quien sabe escribir no lo inventa, simplemente consigue la palabra adecuada.

Este impulso proviene de la lectura prolongada que acabo de hacer, luego de encontrar a un autor de esos que dice las cosas de la manera adecuada que yo no logro. Y sé que saldrá quién diga que no hay una manera adecuada. Pero yo me entiendo.

Una vez un buen amigo, que no sabe que fue la chispa incendiaria de este blog, terminó convenciéndome sin querer de abrir este espacio. Me dijo -con su honestidad genial y brutal de siempre- que me dejara de estupideces. Yo trataba de hacerle entender que no escribía porque nunca iba a ser una milésima parte de la gente que me gusta leer. Él me decía que si a Cortázar le hubieran preguntado su opinión sobre sí mismo como autor, lo más probable es que hubiera dicho que todo lo que había escrito era una soberana mierda.

Pero yo no me lo creo, esa gente genial tiene que saber que lo es. Por mucha humildad que se tenga, la reacción de la gente a su alrededor debe hacérselos saber. Puede que yo tenga algunos buenos amigos que me quieren y me hacen saber que no perdí cinco años de universidad. Sé juntar letras coordinadamente, la ortografía me acompaña casi siempre, y tengo sentido del humor. Hasta ahí estamos bien. Hasta ahí.

Pero el que escribe de verdad será siempre ése que no puede vivir un día sin hacerlo. Es ése que me hace llorar con dos adjetivos magistrales. El que logra una escena que rueda en la sala de cine que queda detrás de los párpados del lector. El que logra respirar sólo cuando no quedan hojas blancas para llenar.

¿Notan que sólo escribo sobre mi? Sé que en la justificación de este blog está explicado el porqué. Y ése es mi punto. Sólo sé de mi. Y ni siquiera en eso estoy clara. Me gustaría poder inventarme un mundo nuevo. Uno que exista en mi CPU, en algún servidor de los miles del cyber universo, en la biblioteca de alguna veinteañera que ama leer y no puede escribir

A mi los escritores de verdad me quitan el habla. Me cortan la respiración. Me erizan la piel. Me sacan una carcajada incoherente para la gente que me rodea en el metro. Me arrugan el entrecejo. Me hacen gritar de rabia con un gesto seco que cierra de golpe el libro que descansaba tranquilo entre mis manos o sobre mi regazo.

Yo necesito un amor no correspondido o una aventura de verano -ahora en Caracas nos dió por tener una cosa llamada verano en agosto, como si estuviéramos en otras coordenadas- para contar un par de cosas entre líneas que hacen sonreír a mis amigos. Y capaz le generan alguna suspicacia a los desconocidos que caen por acá. Eso es todo.

Una vez más, la inconformidad me ha traído acá a contarles mis penas. A escribirles mis penas. Pero sin escribir.

Sé que no todos pueden lograr una Rayuela, unos Cien Años de Soledad, un Retrato de Dorian Gray, una Oficina Número Uno, o un Desayuno en Tiffany. ¿Pero es tan malo querer?

La inconformidad es un mal de la raza boba y perezosa a la que pertenezco. Lo sé porque si yo fuera ustedes me estaría diciendo "¿y por qué no mandas todo a la mierda y te pones a escribir?".

La respuesta es sencilla. Me da miedo. Soy una cobarde.

4.8.08

Yo tampoco le temo a los rayos



Definitivamente, hay que dar segundas oportunidades algunas veces.


La banda sobre la que posteo hoy estuvo invitada estos días por nuestra querida sultana del Ávila, con motivo del Festival Nuevas Bandas. La primera vez que los oí no me pareció mayor cosa, pero tuve oportunidad de escucharlos por segunda vez en Moulin Rouge, con menos gente y mejor sonido, y terminaron gustándome más.


Ojo, también puede ser que conocí a uno de los chicos y resultó ser bastante agradable. Pero insisto en que me gusta burda lo que hace esta gente de Sevilla -musicalmente hablando-.


Les dejo por acá una cancioncita que conseguí en su myspace: www.myspace.com/ponybravo


Sí, se llaman Pony Bravo y supuestamente hacen rock melodramático. Sólo Dios sabrá que es eso. Yo sólo sé que los platillos se oyen del carajo, y cualquier tipo de acento me termina resultando irresistible (salvo el chileno y el peruano, perdón)



PS: abstenerse comentarios graciositos que no tengan que ver con la música de los panas. Los que saben, saben... los que no, no tienen porqué.


Beso*

3.8.08

Excesos


Bien lo dicen las abuelas: "nada es bueno en exceso".

¿Será que entonces puedo echarle la culpa de mis barbaridades al hecho de tener a las abuelas a cientos de kilómetros de distancia?

¿Será que con mayor presencia de ellas en mi vida yo entendería cuando es el momento de parar?

No lo sabremos nunca. Pero lo que sí sabemos es que últimamente bebo y fumo como si no hubiera mañana. Termino en avanzados estados de ebriedad casi todos los fines de semana. Y ya batí mi propio record bebiendo durante 5 días consecutivos.

Esto no es una gracia, no estoy haciendo el papel de pedroso orgulloso que se ufana de beberrrrrrr hasta morirrrrrrrrrrr. Es sólo mi simple realidad y estas letras nacen como todas mis letras, para desahogo y exhibicionismo (o es que acaso no somos exhibicionistas todos los bloggers?)

Sabes que está saliendo demasiado cuando el portero hace un gesto de reconocimiento al verte, y el de la barra ya te saluda aunque no te sepas su nombre. Cuando ya tienes un "pana" taxista, que contesta tus llamados con total normalidad a las 4 am, te saluda con tu nombre y te pregunta "te busco donde siempre, no?"

Ahora bien, mis problemas no se limitan a la posible cirrosis y/o cáncer. Ahora se suma otro más: la bancarrota.

Debería terminar de entender que mi salario de recién graduada no me permite este tipo de excesos, pero no. De una u otra manera siempre logro llegar a fin de mes viva, y supongo que hasta que no me vea en una necesidad grave no terminaré de entender que "una salidita" SIEMPRE significa gastar.

Anoche fue el acabóse. No me sentí mal cuando abrí los ojos esta mañana y el dolor de cabeza me recibió con los buenos días. Tampoco cuando me di cuenta que mi cabello tenía un intenso aroma a cenicero. Mucho menos cuando al empezar las actividades del día, noté mi pulso tembloroso .
La resaca del día de hoy no me afecta la cabeza ni el estómago, sino el bolsillo.

Revisé mis bolsillos y la cartera que llevaba anoche y no podía aceptar que eso era todo mi dinero. ¡Tiene que faltar un billete de 50! ¡Me robaron! ¡Se me perdió la plata!

Pues no, mija. Saca cuentas de todo lo que bebiste, de todos los lugares que visitaste, de la hora a la que decidiste volver. Te gastaste TODA esa plata. Tú solita. Nadie te robó. ¡Viciosa de mierda!







No obstante, debo decir: coño, ¡que bien lo pasé anoche!

1.8.08

Certezas extendidas


Los amigos son la familia que uno escoge

y yo tengo la mejor familia del mundo, sin paja!


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Sé que mis posts sobre certezas suelen ser de una frase, pero quiero extenderme en éste.

Necesito agradecer al universo porque tengo los mejores amigos que hubiera soñado jamás. Porque los acabo de contar y me sobran tres dedos de las manos, y soy feliz porque con todo y eso siguen siendo muchos más de los que la mayoría de la gente puede contar.

No quiero engañar a nadie diciendo que son perfectos, tienen miles de defectos pero no importa.

Los amo por ser leales.
Los amo por ser inteligentes. Divertidos. Hermosos (de verdad, algo pasa en estas tierras que la gente sale linda).
Los amo por hacerme sentir especial, por que entienden que no soy ni de lejos la mejor persona del mundo pero igual me demuestran todo el amor que necesito recibir.

Tengo una teoría desde hace un tiempo, acerca de la manera en que la vida decidió compensarme la falta de amor de pareja con muchos amigos maravillosos. Esta teoría se me olvida la mayor parte del tiempo, porque necesito una relación, y porque me deprime pensar que nunca la voy a conseguir. Pero en días como hoy, siento que me estorbaría un novio.

Tengo una hermana / alma gemela, pero un poco depresiva e inconforme.
Tengo un marido / media naranja, pero amargado y malhumorado.

Tengo una genial, hermosa, ocurrente, divertida; pero egoista y egocentrica.
Tengo un angel de la guarda, pero necesita liberarse un poco de sus ataduras.
Tengo un loco carismático, pero pronto va a tener que madurar por la fuerza.
Tengo una adorable drogadicta, divertida como ella sola, pero malcriada hasta lo insoportable
Tengo un sol, único, regalo del destino, especial hasta lo indescriptible; pero algo prepotente y maniático.


En todos hay algo de mi.
Y ya no podría ser, sin algo de cada uno de ellos.