23.6.09

\Desde la emergencia

La semana pasada empezó mal, y terminó peor.
Corriendo (como siempre) para no llegar tarde a una reunión, decidí que mi mejor opción de transporte era una moto taxi. El resultado fue que llegué a tiempo a la puta reunión pero al bajarme del bípedo automor me quemé media pierna derecha.
Ahora (4 días más tarde) espero en la emergencia de una clínica para que algún doctor se apiade de mi dolor y me cure la herida infectaday bueno. Eso. Quise escribirlo desde aquí para matar el tiempo y apaciguar el dolor.
Luego les contaréla verdadera historia triste de esta semana. Aún no estoy lista para hablar de eso y ni siquiera estoy segura de que deba hacerlo por aqui.

Comenten pues, porque esta espera se pinta larga y aburrida.

19.6.09

Pasa en las series, ¿pasa en la vida real?

Desde ayer está circulando en internet (sobre todo en tumblr y twitter) la supuesta noticia BOMBA del año. Según la historia, un pasajero del vuelo de Air France que cayó al mar hace unos días habría tomado fotografías del momento en que el avión cae partido en dos hacia el mar.
Las imágenes muestran algunos pasajeros aterrados, y de fondo un cuerpo volando por los aires luego de que el avión perdiera la cola en el siniestro.

"¿Cual es el problema?", dirán ustedes, si no es que ya se fueron corriendo a buscar las fotos en google.



Pues que las fotos en realidad pertenecen al PRIMER CAPÍTULO DE LA SERIE LOST!!!!

Puede verse a Kate y al policía que la acompañaba, y la nitidez de las imágenes deja clarísimo que se trata de una grabación profesional.

"Jajajaja, ¿Cuál es el problema?", repetirán ustedes.

Pues que HOY el periódico venezolano NUEVA PRENSA DE GUAYANA PUBLICÓ LAS FOTOS Y LA SUPUESTA HISTORIA DEL PASAJERO FOTÓGRAFO COMO UNA NOTICIA VERDADERA!!!!

Podría decir tantas cosas sobre la mediocridad y falta de ética del periodismo en este país. Tantas cosas sobre la ignorancia. Preguntarme en voz alta si es que no hay NADIE, ni un PUTO SER HUMANO en esa redacción que tenga cable o satélite. Coño, Lost es una de las series más vistas en el mundo, por favor!

Pero no, no voy a decir nada de eso. Sólo diré como las doñas: Esto se cuenta y no se cree.

Y me consolaré con pensar que no somos los peores, porque en Bolivia lo pasaron hasta por televisión :S

Serie: Fallen Princesses por Dina Goldstein

Jasmin dejó a Aladin y se convirtió en terrorista

La bella durmiente nunca se despertó

Caperusota

Rapunzel

La pobre Blanca hubiera preferido a sus otros enanos

La Borrachicienta

http://www.jpgmag.com/stories/11918

14.6.09

No title

Venía a escribir cualquier cosa. Porque amanece y yo estoy apenas llegando a casa. Porque no me quedan cigarros, y es terrible cuando eso pasa a las 6 de la mañana (y te has bebido una botella de ron). Pero mi subconsciente me llevó a tipear C A L A M A R O en el explorador de youtube, y brotaron canciones hermosas y dolorosas. Así que tenía que escribir.
Porque no hay mejor manera de escribir que borracha (un poco), a las seis de la mañana, sin cigarros y oyendo a Andrés.

"Me gusta tanto que me encantes" dice el Salmón, y yo sólo puedo intentar recordar lo que se siente. Sólo eso, in-ten-tar recordar. Y ya sé que está mal usar dos verbos continuos, pero no puedo evitarlo.

Para más vaina, cuando me loggeaba a esta cuenta de blogger, decubrí que este sería mi post número 300. Increíble, pero indudablemente cierto.
300 mariqueras etiquetadas aquí. Colgadas en el ciberespacio al alcance de cualquier voyerista. ¿Y saben que es lo peor? Que me encanta.

Pero vamos a lo que vinimos. Escribo este post porque hoy fue un buen día. Hoy descubrí que mi teoría es cierta: un buen blogger es una buena persona. La buena vibra se refleja en estas series de unos y ceros. No hay nada que hacer.

Y también descubrí que perdí la capacidad de provocar. Que no puedo ni quiero ser la clásica mujer que se rige por los estándares y asume la posición que el resto declara como adecuada. Que no me importa como me haga quedar, yo hago lo que quiero cuando me provoca, y así he decidido vivir. No me importa si eso arrastra una equivocada percepción hacia mi. Soy como he decidido ser. Si no te gusta, déjame. Nadie te obliga.

La vaina es que no dejo de preguntarme. ¿Estoy mal?. ¿Debería decir que no cuando ambos queremos que diga que sí? ¿Tengo que "medirme" para aparentar ser "mejor" de lo que soy?

No lo sé. Y no me atormenta.

Mi autonomía es lo único que tengo. Y voy a ejercerla todo lo que pueda.

Si ustedes, chicos, are not ready para lo que esta chica tiene para ofrecer. That's your effing problem, not mine.


Y sí, I speak in english when I'm drunk, Is Homero's fault, he tought me that alcohol improves my foreign language.

PS: no quiero estar más aqui.
¿Algún porteño o madrileño que me reciba en su sofá?

11.6.09

Historias asombrosas... o el trasnocho y sus alucinaciones


Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
me voy a madrid a conocer a mi verdadero amor...
vamos a ponerle Juan Andrés

Victor (NightWalker) dice:
JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJJAAAJJAAJAJJA

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
eso! Juan Andrés, un escritor con una banda de rock que tiene una tienda de tatuajes
tiene 29, madrileño, castaño con barba tupida, de 1, 85

Victor (NightWalker) dice:
NADA MÁS?
CARAJOOOOOOOOOOOOO

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
ah! se me olvidaba, vive en un loft
y le encanta el cine de autor

Victor (NightWalker) dice:
JAJAJAJAAJJAAJAJ

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
nos vamos a conocer en un concierto de Calamaro... porque le gusta el rock argentino

Victor (NightWalker) dice:
que no le huelan mal los pies
y exacto, calamaro...

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
vamos a tener una boda pequeña y bohemia
obvio que tu eres el padrino...
yo con mi vestido sencillísimo y blanco, con flores en el pelo

Victor (NightWalker) dice:
jajaja el padrino
siiiiii
MUCHO ron

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
sí, ese lo traen mis invitados en la maleta
La rubia va a venir de Sevilla para cantar en nuestra boda
y la nenita de Stella y Sebas va a llevar los anillos

Victor (NightWalker) dice:
siiiii
pones a Ale de fotografo

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
(aunque obvio que no va a ser en una iglesia)

Victor (NightWalker) dice:
no, no, en el registro civil

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
y en la recepcion toca Carlos con su nueva banda de rock

Victor (NightWalker) dice:
siiiiiiii

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
está de gira por europa de casualidad, pero como Vane es su manager no hay peo con las fechas
ay! me encanta todo
Desi es la dama de honor

Victor (NightWalker) dice:
JAJAJAJAJAJA

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
espero que Stella no se arreche... es por la antiguedad
mira que lindo el cortejo (sí, cortejo en el registro):

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
Stella, Vane, La rubia, la roja y Libia

Victor (NightWalker) dice:
jajajaajajajajajaj
yo soy el padrino
de boda
y de Sebastian Alejandro (tu primer hijo)

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
Mene va a tener que viajar de donde sea que esté viviendo en ese momento
pero tiene plata, que pague

Victor (NightWalker) dice:
jajaja seguro está en italia
así que se le hará fácil

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
mi primer hijo no va a tener segundo nombre, cosa

Victor (NightWalker) dice:
por qué noooooo?????? va a ser español coñooooooo!!

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
y Dani?? será que lo pongo a grabar el video de la boda?
sí, eso, que grabe

Victor (NightWalker) dice:
clarooo

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
si La Rancel ya se ganó el oscar de aqui a allá no la invito
que ladilla la prensa

Victor (NightWalker) dice:
JAJAJAJA NO, NO, INVITALAAA
PR! PR!

Negrita: un Caleb Followil cualquiera... dice:
esta conversa va al blog y quiero que lo sepas

Victor (NightWalker) dice:
jajajaja ok, no tengo problema con que la conversa vaya al blog...

8.6.09

Epifanía

Porque de las casualidades a veces nace la inspiración.
Además yo también quiero una foto de un cachorro.



Matilde salió de la ducha y se envolvió en la toalla que acababa de sacar de la secadora. Sintió el aroma del suavizante arroparla y cerró los ojos con la anticipación de los abrazos que se le venían encima dentro de muy poco.

Comenzó a vestirse con cuidado, ceremonialmente. Como si alguien la estuviera viendo.
Al deslizarse el vestido de algodón sobre los brazos tuvo que cerrar los ojos de nuevo. Nadie sabe porqué, pero es imposible deslizarse dentro de una camisa o un vestido sin cerrar los ojos.

Justo allí pensó en David. En sus muchos años juntos. En la manera en que ya estaba acostumbrada hasta a sus bostezos. La rutina representa ciertos placeres, además del consabido desgano. Pero siendo este último mucho más reconocido, se le he endilgado a la pobre una muy mala fama.

David no tenía ni idea de este vestido. Ni del perfume nuevo que Matilde comenzaba a rociar en sus hombros y en la cuenca interna de los codos. Olía a mandarinas y vainilla. Tal como le gustaba a Bartolomé. Dulce, pero con cierto toque ácido escondido. Sólo perceptible en algunas ocasiones. Como la vida, pensaba él. Como el amor, pensaba ella.

Hoy terminaría todo, se decía Matilde. Hasta hoy durarían las excusas, las mentiras. Los malabares para dividirse la vida entre cuatro brazos, cuatro ojos, dos corazones y dos... de esos. Porque hasta eso se hace cuesta arriba. Cumplirle a dos puede volverse un desafío. ¡Vamos! que sabemos que el roce agita pero también irrita.

Todo eso pensaba Matilde cuando juntaba sus labios haciendo una O. Tal como le enseñó su mamá para sellar el carmín del maquillaje.

Nunca había sido tan largo el trayecto de la puerta al ascensor. Mucho más los 11 pisos que la separaban del suelo, dentro de esa jaula llena de espejos.

Diez... David entenderá que la vida sigue, y que todos tomamos caminos distintos cuando nos toca.

Nueve... Barti sabrá que esto es sólo un inicio para los dos. Porque nadie quiere encierro cuando acaba de salir del calabozo.

Ocho...Este escote les gusta a los dos. Pero David lo soporta menos cuando otros hombres lo notan en la calle.

Siete...David va a llorar cuando lo sepa. Eso es seguro. A veces quisiera que fuera menos sensible.

Seis... No compré el papel del baño. Tengo que hacerlo todo yo.

Cinco... Finalmente le voy a dar la razón a mi suegra. Resulta que sí soy una puta.

Cuatro... ¿Cómo será la madre de Bartolo?

Tres... Tres.

Dos... No he pagado el condominio.

Uno... Cuando vuelva, tengo que hacer las maletas.

PB.

Matilde busca su teléfono para avisar que va saliendo. Siempre le ha chocado la dependencia del celular y los estatus para un encuentro. ¿Cómo hacía la gente antes para encontrarse en algún lugar?.

¿Acaso no era mejor la expectativa de la espera? El no saber con exactitud a qué distancia se encuentra el otro. La emoción de divisar el rostro esperado por una esquina cualquiera. La angustia de extrañarse hasta el día siguiente. Sin decirle a nadie "ya llegué". "Estoy en casa".

Por millonésima vez cae en cuenta de que el pequeño aparato negro se quedó olvidado sobre el mueble del recibo. Tiene que volver a buscarlo, toca de nuevo el botón rojo que llama a la jaulita hasta su posición.

De pronto asoma David por la puerta principal de la torre. Trae en brazos un cachorrito moteado. Los dos sonríen moviendo la cola - aunque es cierto que el hombre no tiene cola, pero es como si la tuviera-.

- ¡Mira lo que traje!... ¿verdad que es adorable?. ¿Te parece si practicamos con él? Así nos alegra la vida, y tenemos un tercero en casa.

Matilde sólo sonríe mirando al peludo ese. Y al perrito.

- Por cierto, ¿qué haces aquí ? ¿Vas saliendo? ¿A dónde vas? -la increpa-

Luego de un breve silencio, que él ni siquiera descubre, ella responde.

- No. Estoy llegando.

El perrito salta desde los brazos de su nuevo dueño hacia el suelo del lobby. Le ladra a Matilde, moviendo la cola de nuevo.

- ¿Cómo quieres ponerle? ¿Se te ocurre algún nombre?

La sonrisa de ella se expande por su cara hasta cubrirla toda, con una epifanía.

- Bartolomé -responde-. Así podemos decirle Bart, Barti o Bartolo.

Necesito este vestido YA


Para seguir siendo feliz!

4.6.09

No me avisaron


Empiezo diciendo que no hay nadie que represente mejor el trópico y la venezolanidad que yo.

Sigo comentando que hoy no tengo nada de particular, salvo unos lentes tipo aviador que puedes conseguir en cualquier esquina y un par de trenzas chiquitas en el pelo porque me provocó jugar con él hoy.



Entonces, que alguien me explique por qué el muchacho con pinta de diseñador gráfico (sí, soy prejuiciosa) que me tropecé hoy en plena principal de Las Mercedes decidió decirme:



"Chama, eres tan bella que no pareces de Venezuela"



¡¡¡¿¿¿¿???!!!!



¿Desde cuándo dejamos de ser el país de las mujeres bellas?

¿Si no parezco venezolana, entonces de dónde? Lo más lejos que llego es Trinidad.

¿Habrá sido sarcasmo?

¿Por qué me pregunto tanta babosada sin importancia?



¿Será que sólo quería ufanarme de que alguien me dijo que era bella? (que triste sería eso)













¿Cuáles cambures?




2.6.09

Primeras veces


La primera vez que me rompieron el corazón tenía 14 años. Lo recuerdo - además de porque fue traumático- porque fue en la celebración de 15 años de una compañera de clases, y yo siempre tuve un año menos que mis compañeros de clases.
Mentira. El que me rompió el corazón también era mi compañero y soy 4 meses mayor que él, creo que era el único.

Siempre he dicho que mi adolescencia se pareció mucho a un capítulo de Dawson's Creek, me parece que a partir de esta historia es que se origina esa afirmación Eso sí, no estoy de acuerdo con el amigo de Pebbles que asegura que todos los problemas de las mujeres de mi generación parten del hecho de haber visto esta serie. Yo creo que aunque no la hubiéramos visto, igual estaríamos todas locas. Somos todas potenciales Joeys. O lo que es peor, potenciales Jens.

La fiesta en cuestión se desarrollaba en la casa de la cumpleañera, que era grande y tenía un patio ideal para esos bochinches llenos de hormonas. Acababan de terminarme por primera vez en la vida, y -como siempre - yo no lo tomé muy bien que digamos. Decidí quitarle el habla al muchacho en cuestión, y si recuerdo bien esa era la primera vez que coincidíamos socialmente luego de la horrible conversa en la que me mandó al carajo.

Parte de su argumento era que debíamos terminar porque nos íbamos de vacaciones escolares. Él se iba a Buenos Aires y le parecía que lo más lógico era terminar porque no nos veríamos en un mes o más. A mi me pareció que lo más lógico era nombrarle al coñísimo de su madre, su abuela, sus hermanas y sus tías. Y como era de esperarse, todo terminó muy mal. Es parádojico que justo esa ciudad de la que estoy enamorada haya sido la culpable de mi primera ruptura. Paradojas pendejas de la vida.

Estábamos en la fiesta y yo hacía gala de mis peores modales, ignorándolo o prestándole atención sólo para ridiculizarlo o intentar herirlo. Con mucha pena debo reconocer que cuando quiero ser hiriente tengo bastantes habilidades. No me enorgullezco de ello, pero me ha servido en la vida para canalizar la ira y el dolor. Es como si fuera una esponja que absorbe y atesora las informaciones que la gente me va soltando de a gotas. Puede que guarde esa información para siempre. Pero en medio de un gran dolor o una arrechera tremenda, puedo usar esa información como una bala certera. Escupo las palabras con toda la saña que pueda encontrar en mi lado oscuro, y hago daño. Lo cierto es que casi siempre me arrepiento. Nótese el "casi".

El muchacho en cuestión había sido novio de una amiga en común antes de mi, y yo, la verdad, no tenía ningún problema con ella. Como en la mejor escena de la famosa serie adolescente, en un momento de la fiesta abrí una puerta. Detrás de ella se econtraba mi ex, de espaldas a mi, conversando con otro amigo sobre cualquier cosa.

Ninguno de los dos me vio, y yo - usando lo aprendido viendo Sony- me las ingenié para quedarme oyendo con la puerta entreabierta sin que ninguno de los dos lo notara.

¿Qué oí? La frase más dolorosa que puede oir una catorceañera orgullosa, resentida y despechada. Mi ex decía que él nunca dejó de querer a su ex. Que por eso lo nuestro no había funcionado. Él sólo la quería a ella, y yo -aparentemente - había sido lo que los gringos llaman el rebound.

Salí corriendo de ahí, pero el interlocutor de mi amigo me vio. Corrió detrás de mi y como también era mi amigo, soportó el resto de la noche mi llanto desconsolado y mi mejor repertorio de insultos dirigidos al culpable de mi dolor. Creo que - hasta hoy- mi ex nunca se enteró de lo que vi y oí.

A partir de allí, mi rabia no tuvo ningún límite. Pasé los siguientes dos años maltratando al traidor. Humillándolo siempre que podía. Sin entender que cada sarcasmo de mi parte sólo demostraba lo mucho que aún me importaba.

Creo que si no hubiera presenciado la detallada escena, lo hubiera perdonado a los días y nuestra historia hubiera sido diferente. Pero - como dicen las doñas- las cosas pasan por algo. Yo sólo pude superar mi arrechera un par de años más tarde, y comenzamos de nuevo. Pasito a pasito como los bebés.

Quiero aprovecharme de este recuerdo para pedirle perdón. Por las cosas tan terribles que le dije y le hice. Sabiendo que lo que a uno le parece terrible a los 15 años, puede ser risible luego. Me gustaría que entendiera que tanto ensañamiento sólo se justifica porque lo quería burda. Porque significó un montón de cosas importantes en ese momento de mi vida. Y el odio verdadero sólo nace de un amor igual o más intenso que lo origina.

Lo bueno de toda esta anécdota es que hoy puedo contar al sujeto de mis injurias como mi amigo más antiguo. Y una de las personas que más quiero. Creo recordar que el cumpleaños de la muchacha ésta es en julio, así que si saqué las cuentas bien, están por cumplirse nueve años del triste suceso.

Sólo me queda el dolorcito tierno del primer despecho, inocente. Y la sonrisa vaga que se me dibuja en la cara cada vez que veo ese capítulo de Los Simpsons en que Lisa le grita al hijo del policía en el programa de Krusty, y se puede ver en cámara lenta cómo se le rompe el corazón al gordito.

Así me sentí. Como el gordito.

Nunca lo había pensado, pero tengo un montón de cosas en común con Rafa Gorgory.