26.7.10

Aniversarios


A veces se celebran en conjunto. A veces en pareja. Y a veces solos.

Lo cierto es que celebran, porque siempre hay algo que conmemorar. Sea la alegría de lo que sigue ahí o la nostalgia de lo que ya no está Aunque pocas veces se celebra que no haya nada, que no hubo nada, pero pensamos que sí.

A tu salud, tomo el último sorbo de este trago. Oyendo de fondo el ritmo que impartes, tan bien en vivo como en estudio. Revolcándome en la nostalgia de lo que sigo inventándome que fue, masoquista como me gusta ser.

Porque igual no hay nada de este lado del charco que merezca la mitad del recuerdo que guardo de ti.

28.6.10

Hace rato que no existo


Tengo que escribir porque es el único ejercicio que me hace verdaderamente feliz.
Tengo que escribir porque, al contrario de manejar bicicletas, si se olvida por la falta de practica.
Tengo que escribir porque no me perdonaría perder la habilidad de teclear sin ver.
Tengo que escribir porque me he un ser mohoso, sombrío y averiado desde que no lo hago.
Tengo que escribir porque extraño la curiosa egolatría que me provoca la frase "me gusto lo que escribiste"
Tengo que escribir porque se me atragantan las palabras por dentro y se convierten en dolores, ronchas y taquicardias.
Tengo que escribir porque si no me siento un fraude. Y aunque lo sea no me gusta sentirlo.
Tengo que escribir para ser de verdad.
Tengo que escribir porque desde que empecé a escribir esto estoy sonriendo.
Tengo que escribir porque es lo único que me conecta a ciertas personas.
Tengo que escribir porque si no lo hago me hace daño la nota colgada en mi espejo. Firmada por Sebastian.
Tengo que escribir, así sea sin eñe y sin acentos.
Tengo que escribir. Y escribo.

21.5.10

Este blog está de mírame y no me toques

Desde el lunes que tengo algo atravesado en el pecho. Inexplicable y cursi, como todos los fanatismos.
Intenté empezar a describir como me siento, pero siempre alguien puede decirlo mejor.

Hoy me tropecé con este post. Y sólo me confirma que yo leo a la gente correcta, y que este señor tendría que ser uno de mis mejores amigos (cosa que sospecho desde que descubrí su blog hace muchísimo tiempo)

Les dejo el párrafo que me hizo llorar, pero háganse el favor de ir a leerlo completo: ACÁ

Y es inevitable sentir, al menos para mí, que está hospitalizado uno de los nuestros. Que ese tipo es un amigo que ha ido a la playa con uno, que se ha calado tus despechos, que te ha acompañado en las borracheras, en las euforias, que con él estuviste en el colegio y en la universidad y que cuando comprobaste que a ella le gustaba más Cerati que Luis Miguel dijiste: coño, entonces sí que vamos en serio con esta flaca. Es inevitable pensar que creciste escuchando a Cerati, citando a Cerati, que hay tantos Ceratis como varios tú ha habido en tu vida. Recuerdas quién eras cuando el Signos, recuerdas con quién estabas en Canción Animal, recuerdas aquel día que te pasó aquello, qué fuerte, cuando sonaba el Dynamo. Cerati estuvo contigo en el verano, en el invierno, en el banquito aquel durante el otoño, pero también en la Gran Sabana, en Mérida, en Barcelona, en la cola aquella del día que casi mueres tapiado en la autopista. Hay amigos que se te fueron pero que siempre están cuando suena el Amor Amarillo, siempre vuelven a estar y siempre aparecen y siempre les dices: “coño, qué risa, qué bueno estuvo, algún día volveremos a escucharlo juntos, donde sea”. Cerati es parte del soundtrack, es parte del escenario, es parte del guión, es un actor de reparto que siempre ha estado allí en un costado del encuadre y que, a veces, más de una vez, ha sido también protagonista. Menos mal


José Urriola, Rostros de Viento




AGUANTE CERATI
Despiértate, flaco :(

3.5.10

Otra vez aquí

*justo ahora un emo está más feliz que yo


Yo necesito enamorarme como una desbocada. Pronto. Muy pronto. Por favor.

A medida que pasa el tiempo siento que voy perdiendo la capacidad de soltar las riendas, de cumplir cerebralmente esos procesos que dicen que ocurren cuando te entregas al amor. El esceptisismo me consume, otra vez, y no hay peor cosa que la falta de .

Quiero ver el conejito rosado en la luna. Quiero sonreír como tonta sin ningún motivo. Quiero saltar de emoción cuando mi teléfono suena, tan sólo por la breve esperanza de que sea él. En resumen, quiero que haya un él.

La vida de soltera tiene ventajas indiscutibles, pero en algún punto todos queremos reportarnos al llegar en la madrugada, dejar un post it con un corazón en el bolsillo del otro, y en líneas generales ser una tonta que le habla chiquito a algún tipazo que se deja, y sonríe con ganas al encontrarse con nuestra propia sonrisa.

Extraño sobre todo esa mirada que nos reservan sólo los seres que nos aman, una mirada que junta en un microsegundo la ternura, el deseo y la entrega que necesitamos para sentirnos vivos.

Hace rato que nadie me mira así. Y lo extraño.

Cuando uno es amado se atreve a ser estúpido. Porque no hay juicios.
Se atreve a ser valiente. Porque hay una roca que nos sostiene.
Y se atreve a amar de vuelta. Qué es lo más importante.

Yo he amado, con desenfreno y sin temores. Y es lo único que me asegura que he estado viva.

No quiero más amigos -por ahora-. Tampoco quiero seguir coqueteando con tipos que me hacen el guiño de vuelta, sólo por deporte, sin sentir más.

Ya he estado en camas frías, en las que amanezco sin tener muy claro qué fue lo que me llevó hasta allí. Y me han rodeado brazos que me ofrecían el infinito y más, pero a los que no podía ofrecer lo mismo de vuelta.

He tenido sexo sin amor, y amor sin sexo - que es incluso más cruel y devastador -, y estoy cansada. En serio.

Me cansé de buscar y no hallar. Y también de no buscar, sin que me hallen.

Un miedo paralizante se apodera de mi, cuando pienso que si finalmente llega de nuevo el amor tendré tanto acumulado que nos destruirá a todos.

Son cada vez menos sonrisas, y más silencios.

23.4.10

Hoy es el Día del Libro, así que este es el post más indicado



¿Quieres participar y dejar un libro en la calle para que otro pueda leerlo? Sigue las instrucciones que encontrarás en www.yoleiestelibro-ve.blogspot.com y cuéntanos tu experiencia enviando un correo a: yoleivenezuela@gmail.com (se valen fotos)

12.4.10

Voy sembrando libros por la calle

Esta historia empieza así: Una tarde distraída empecé a jugar mi deporte favorito, saltar de blog en blog hasta encontrar uno que valga el esfuerzo. Quisieron la fortuna (e Internet, todopoderoso) que me encontrara con éste: www.yoleiestelibro.blogspot.com

Un creativo proyecto para promover la lectura originalmente pensado por unos argentinos bien simpáticos (es en serio), y es con mucho orgullo que quiero anunciar que soy la responsable de empezar esta divertida tarea desde Venezuela.

Debemos tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro. Nosotros decidimos sembrar libros para matar dos pájaros de una pedrada.

Si quieres saber más visita el nuevo blog que administro:



¿Quieres participar y dejar un libro en la calle para que otro pueda leerlo? Sigue las instrucciones que encontrarás en www.yoleiestelibro-ve.blogspot.com y cuéntanos tu experiencia enviando un correo a: yoleivenezuela@gmail.com (se valen fotos)

4.4.10

El poder es afrodisíaco


Me parece increíblemente sexy la idea de afeitar la barba de un hombre.
Total imagen cliché, así, sentada sobre sus piernas usando sólo ropa interior, con el pecho desnudo, el cabello mojado y de espaldas a un gran espejo. Para que él pueda verme desde todos los ángulos mientras se entrega en ese pequeño acto de intimidad en el que me deja a cargo y con mucho poder.
Es una tontería pero se ha vuelto una fantasía recurrente, atada a mi (ya no tan) reciente fetiche con las barbas.
La única vez que pedí hacerlo no me dejaron, y lo había olvidado hasta hace unos días que tuve una conversación divertida sobre fantasías no cumplidas.
Todos los hombres de la sala saltaron de inmediato a decirme loca, y a validar los argumentos de aquel que no me dejó afeitarlo. Parece que es una especie de tabú no establecido y todos me tildaron de psicópata con instintos asesinos. Sigo creyendo que exageran.
Sus razones se van por la lógica, que si una mujer no tiene la técnica necesaria para rasurar las complicadas líneas de un rostro, que si hay que ejercer una presión específica que sólo puede sentir el dueño de la barba, y demás blablabás. Pero para las fantasías no son -necesariamente- lógicas. Sería un oximoron.
Yo sólo les voy a decir que he afeitado zonas mucho más intrincadas o extensas de mi propio cuerpo desde que tengo 14 años. Lo que de verdad tratan de ocultar es que son todos unas jevas incapaces de aceptar que sienten pánico de entregarle la yugular a una mujer decidida y con una hojilla en las manos.
Insisto en que me parece un acto demasiado sexy y visualmente excitante. Quizá es que he visto demasiadas películas. O que no me he encontrado al tipo indicado.

¿Ustedes qué dicen?
¿Le negarían a una coqueta chica en tangas algo tan sencillo y que les va a rendir tanto?

Porque imagino que tienen clarísimo todo lo que sucedería después en ese mismo baño, ¿verdad?

Atrévanse a jugar, chicos. Miren que si no siempre habrá alguien más dispuesto.
Y con mejor barba ;)

27.3.10

Vetusta Morla. Más Madre patria para mi.

Mi amiga @Claudiofeles, a la que no conozco salvo por nuestras divertidas conversaciones en twitter, me presentó a esta banda hace un par de meses y NUNCA podré agradecerle lo suficiente.
Se llaman Vetusta Morla. Españolísimos (como me gustan), melancólicos y con un sonido bien identificado. Una vez que escuchas la voz del cantante reconocerás para siempre a esta banda donde sea que la escuches. Aunque no termino de recordar a quien se me parece.
EN conclusión, estoy pegada.

Vean el video (hasta el final), está bien simpático y original

25.3.10

Sobre los encuentros transitorios


Hoy estuve recordando que hace mucho tiempo que no voy a un hotel.
Un hotel de los que sabemos, no se me hagan los locos.
La cosa es que llega un momento de la vida en el que si no es en su casa es en la mía, porque ya estamos grandes y todo eso. Pero debo admitir que extraño un poco ese proceso en el que decidimos que vamos a ir a un sitio exclusivamente a tener sexo, premeditado y con alevosía.
Al principio, hace ya algún tiempo de eso, me costaba mucho manejar con naturalidad el trayecto y la llegada a un lugar al que todo el mundo sabe a qué vas.
Seguro que para el hombre también representa un reto decidir el momento en el que va a proponer concretamente que te traslades con él a un sitio exclusivamente para a intercambiar fluidos corporales, o "hacer el amor" según sea el caso. Mientras que para la mujer es mucho más sencillo, porque como dice mi madre "el hombre propone y usted dispone", así que sólo queda negarse con diplomacia, lanzarle el trago encima por atrevido, o sonreír con picardía para dar el ansiado "sí quiero (tirar)".
Esas primeras veces se hace eterno el camino que lleva al hotel. Uno no sabe si tiene que asumir el tema con ligereza y preguntar si antes hay que pasar por el farmatodo, como quien comenta que hace calor. O si es mejor hacerse el loco y hablar de la calima mientras se cambia la emisora radial, hasta que hayas cruzado la puerta de la habitación y empieces a arrancar ropas de vestir y desordenar ropas de cama.
Con el paso del tiempo - que tampoco ha sido tanto, no me tomen por precoz- se aprende a equilibrar la conversación, a dominar el arte del coqueteo on-the-road y a pasar una manito por la pierna descuidadamente como para avisar con ese abreboca que lo viene va a estar bueno.
También cuesta acostumbrarse a la dinámica del sitio. Todos ustedes, o casi todos al menos, saben de lo que estoy hablando.
Si es uno de esos lugares en los que pagas en el auto-fuck que está a la entrada sin bajarte del carro, te tienes que calar la cara de fastidio del pobre pana que tiene toda la noche allí viendo desfilar a una cuerda de tirones que van a pasarla del carajo mientras él se cala el frío de la madrugada. O peor, los hay de esos jodedorcitos que te miran de reojo como para ver que es lo que se está comiendo el pana, y lanzan una sonrisita "picarona" cargada de juicio.
Si hay que bajarse del carro y pasar por recepción es peor. Ahí le da chance a la mujercita que atiende el sitio de mirarte de arriba abajo para ver por qué es que alguien ha decidido alquilar un cuarto por 6 horas sólo para verte desnuda.
Una vez salvado el trámite de pago, viene el larguísimo momento que se extiende hasta el primer beso de la jornada. Porque luego de ese primer beso ya no se piensa. Por eso siempre he creído que es mejor que te estés muriendo de ganas, que no puedas esperar a subir en el ascensor o a bajarte del carro para empezar la faena. Mientras más rápido terminen las oportunidades para hablar menos chance hay para que digas algo incómodo o incoherente como "ay! esta cama es más bonita que la del hotel de al lado" (vale acotar que el hotel de al lado no se visitó con el mismo acompañante de éste).
Una sola vez me llevaron a un lugar que aunque se veía muy bien por fuera, estaba decorado en el interior con cuadros de mujeres desnudas que chapoteaban en lagos con delfines. Afortunadamente el acompañante era mi novio formal y querido, así que me quejé con firmeza y nos fuimos del sitio desaprovechando el tiempo ya pagado.
En otra ocasión nos quedamos dormidos pasado el tiempo reglamentario, que suele ser más que suficiente siempre que no estés bajo los efectos de una noche de rumba y caigas desmayado. Y faltó poco para que llegaran los bomberos a destruir la puerta con un hacha.
Maté la curiosidad caraqueña por conocer el Aladín y debo decir que es una de las camas más cómodas en las que he dormido en toda mi vida. Y así como me llevaron al antro de los delfines, también puedo contar que hay quien ha decidido pasar la noche conmigo en un hotel 5 estrellas.
En fin, antes de que me volviera gente grande que tira en su casa o en la del otro, tuve algo de chance para ver y conocer. Obviamente hay muchas historias. Pero me parece que una dama debe guardar algunas cosas para mantener el encanto del misterio.

Eso sí, y en esto soy irreductible: yo nunca, pero nunca, he pagado el hotel.
Primero muerta que sencilla.