29.4.09

Lo que era

Si hubiera sabido a los 16 años lo que sé ahora, mi postadolescencia se hubiera parecido menos a un capítulo de Everwood y más a uno de The Real World.

Tendría que haber sabido que a los hombres que te gustan, tienes que hablarles con honestidad, sin poses, sin tratar de disimular que dices groserías o que no sabes de fútbol. Mostrarte como eres (aunque suene a cliché) porque es la única forma de atraer a alguien. Al menos alguien que valga la pena y el esfuerzo que implica la conquista.

Tendría que haber sabido que a veces hay que decir que sí. Que sí vas a ir a caerte a birras aunque sea martes, o a la playa directo de la uni un viernes (aunque no tengas traje de baño). Porque de esas aventuras inesperadas salen los mejores recuerdos. No es tan importante ese examen del día siguiente, y tu papá nunca te va a esperar con la maleta en la puerta para botarte de la casa. Todos son mitos, cómo cuando nos decían que estudiar logaritmos en el colegio nos iba a servir para algo.

Tendría que haber sabido, que cuando una mujer habla mal de ti no es tu amiga. Así lo jure llorando y con un puñal en la mano. Así te diga que no era su intención. Que ella no sabía que te gustaba el tipo. Simplemente no es de confiar, y la gente que no es de confiar no permanecerá suficiente tiempo en tu vida como para que te tomes la molestia de perdonar.

Tendría que haber sabido que uno no se enamora de todos sus amigos. Que esa cosa bonita que se siente cuando un pana te trata con amor, cuando te dice justo lo que querías escuchar, o cuando se aprende cual es tu libro favorito, no es amor. Al menos no ESA clase de amor. El amor de ese tipo se siente en otro lado. En el instinto.

Eso me recuerda, que tendría que haber sabido que cuando el tipo la caga en repetidas ocasiones, no significa que tuvo un desliz, que se le pasó, pero que él no es así. De hecho, sí lo es. La cagó porque no le importas (de esa manera), no te inventes historias. Eso tendría que haberlo sabido desde el cuarto grado.

Lo que no supe en ese momento, y agradezco no haber sabido, es que esa personita que conocí el primer día de clases (aunque no lo recuerdo) se iba a quedar para siempre, como uno de los tesoros más preciados que tengo. Que estaba empezando la etapa de mi vida que me convirtió en lo que soy hoy, sea bueno o malo. Que iba a encontrar el primer amor -de mentira- y el primer amor - de verdad-. Que iba a dejar pasar de largo a algunas personas que tiempo después demostrarían su valor en oro. Que iba a aprender todo lo que importa aprender. Y que no iba a darme cuenta sino cuando todo hubiera terminado.

Si me encontrara hoy de frente con la que era a los 16 años, no la reconocería. La dejaría pasar de largo también.

Por ñoña.
Por malvestida.
Por sosa.
Por insignificante.
Por miedosa.
Por impertinente.
Por desubicada.


Todo eso era yo antes de ser yo. Y seguramente siempre lo seguiré siendo.
Aunque intente ocultármelo.

27.4.09

Por ahí

Mi computadora ya funciona con toda normalidad (toco madera), por lo tanto tengo series listas para ser vistas cuando yo quiera.
Acabo de regresar de viaje (lo diré hasta que me harte) y tengo libros nuevos, varios.
Ayer fui a la Feria del Libro y me compré otro. Además de 6 películas de las miles que tengo en lista de espera.
En mi trabajo no se han enterado que el pana J.G (o fue J.T?) abolió la escalvitud hace unos cuantos años, y ahora tengo jornadas de 10 horas continuas en fin de semana.
Así que, como podrán imaginarse, tengo bastante para hacer.


Cuando tenga tiempo les escribo un post que sirva para algo.
Mientras, me voy a seguir viendo fotos en http://boysintheband.tumblr.com/page/4 (en especial la última).


Sí, sigo en el estado "intensa wannabe".

23.4.09

Watch your favorite artists live today




Antes de que se los lleve el crack, la esquizofrenia o la vejez.



Advertising Agency: Grey Tel-Aviv, Israel; Executive Creative Director: Yonatan Stirin; Creative Directors: Shani Gershi, Ronen Gur-Fonarov; Art Directors / Copywriters: Asaf Levi, Eran Nir; Illustrator: Eitay Reichert; Account Manager: Dani Brande; Account Suervisor: Sarit Sternhell; Account Executive: Mayan David; Agency Producer: Darya Danzig
Fuente: http://doloresfancy.blogspot.com

Otro motivo para casarme con un músico...

... como si necesitara más! ja!

NECESITO una boda como la de Rachel (si es que me caso)


Violines, tambores, reggae, jazz, Dj, y tooooooda la música que se puedan imaginar.



Claro, evitando la parte de la hermana saliendo de rehab y volteando la torta de la compensación racial, es decir, la negrita soy yo... no en el novio.

21.4.09

Let's

Como si lo estuviera buscando.
Webeando por ahí caí en esto...



Let’s get out of this country
I’ll admit I am bored with me
I drowned my sorrows and slept around
When not in body at least in mind
We’ll find a cathedral city
You can convince me I am pretty

We’ll pick berries and recline
Let’s hit the road dear friend of mine
Wave goodbye to our thankless jobs
We’ll drive for miles maybe never turn off
We’ll find a cathedral city you can be handsome I’ll be pretty

What does this city have to offer me?
Everyone else thinks it’s the bee’s knees
What does this city have to offer me?
I just can’t see
I just can’t see

Let’s get out of this country
I have been so unhappy
Smell the Jasmine my head was turned
I feel like getting confessional
We’ll find a cathedral city you can convince me I am pretty

What does this city have to offer me?
Everyone else thinks it’s the bee’s knees
What does this city have to offer me?
I just can’t see
I just can’t see

No podría estar más de acuerdo




20.4.09

Es culpa de los blogs y la cultura pop

Me quiero vestir así y que no me digan loca, o que me lo digan.. con ese vestido con tutú y esa chaqueta no me importa nada.



Quiero salir - así sea por un tiempo- con un tipo así




O así...


Con pinta de locos, de intensos, de que no se bañan y les da lo mismo (pero que se bañen un poco).

Que mi papá vea al tipo y quiera que busque ayuda, que me diga "en qué estabas pensando?"... mientras yo lo miro enamorada (al tipo) y me imagino las cochinadas que le voy a hacer más tardecito.

Que me hable de discos raros, y que hablemos de libros de esos que nadie entiende pero a todos les gusta ufanarse de haber leído, y disfrutado.

Hasta aceptaría ir a una galería y quedarme viendo un cuadro negro con un punto rojo por horas. Tomada de su mano y vestida con mi tutú rosa y mi chaqueta de cuero.

"El punto representa la ira del autor - le diría- está clarísimo que se encontraba en plena lucha interna acerca de sus ideales marxistas y sus crianza bajo los efectos del capitalismo".

Y él sólo asentiría, diría que sí pues, mientras piensa en las cochinadas que me va a hacer már tardecito.

Que mis amigos de Macondo vean las fotos en FB de nuestras últimas vacaciones en Holanda y empiecen a decir que me metí a drogadicta.

Porque esa gente en Caracas se vuelve raríiiiiiisima, eso se hacen fotos sin ver la cámara, y se ponen pirsins y tatuajes, y se fuman una mariguana [Sebastián Dixit] y esas cosas

jajajajajajajajaja

En fin, mi débil personalidad se deja llevar siempre por los medios y las masas. Ser moderno está de moda. Ser hippie chic ya casi está pasado de moda. Y tal parece que soy follower y no trendsetter.

Y NO ME IMPORTAAAAAAAAAAAAAA

Con cuánto gusto protagonizaría As If 2009 en este momento.

Maldita globalización y wannabisismo.

No me canso de decirlo

GE-NIO


Alberto Montt y sus

19.4.09

El regreso

Regresar luego de un viaje internacional es, tal como me habían dicho, una movida montañarusadeemociones.

Y no voy a caer aquí en los típicos clichés resentidos del venezolano moderno que le gusta ostentar sus sellos en el pasaporte y quejarse del único pedacito de tierra que les ha dado algo en la reputísima vida.

Pero no cabe ni la tercera parte de una duda de que se siente rarito escuchar en el altavoz de esos rectángulos tan pintorescos que pueden ser las cabinas de los aviones una voz de acentos mezclados que anuncia:

Buenas noches señores pasajeros, bienvenidos al aeropuerto internacional de Maiquetía.

Para mi fue, entre otras cosas, la confirmación del final de mis vacaciones, la certeza dolorosa de haber dejado los brazos a 5000 kms de distancia, y el alivio de saberme a salvo. A pesar de la paradoja que representa ese alivio cuando estás aterrizando en una de las ciudades más violentas del mundo.

Mi viaje de regreso fue - en perfecto venezolano- una soberana MIERDA.

La emoción de las vacaciones, la novatada y el aguevoniamiento hicieron de las suyas, y mi sis y yo perdimos nuestro vuelo la madrugada del 11 de abril. La sensación que te golpea en el estómago cuando un flaco con mala cara te anuncia que perdiste el avión no se la deseo a NADIE, jamás.

Luego del terror, la pérdida del habla, la arrechera contigo misma, y el estrés que te duerme un brazo (literalmente), lo único que queda es resolver. Bueno, esperar dos horas a que abran las oficinas de la aerolínea y tratar de resolver.

Además, cuando estás viajando en el fin de semana de Pascua (justo en temporada alta) las esperanzas de entrar en una lista de espera se ven MUY reducidas. Eso sin contar que ya no teníamos casi dinero y debíamos pagar 100$ de multa, y que nuestro vuelo tenía conexión en Lima y allí las probabilidades de encontrar un puesto vacío eran menores que las de Paul Gillman para ganar las últimas elecciones en Valencia.

Decidimos regresar a la ciudad a dormir lo que no habíamos dormido en 24 horas (porque pegamos la fiesta de la última noche con la salida al aeropuerto) y cruzar los dedos para poder montarnos en algún avión que nos acercara a este valle de desadaptados. Lo bueno: tuve seis horas más al lado de mimarido. Estresada y cagada en las patas, pero a su lado.

Regresamos a Ezeiza con todas las esperanzas en la misma maleta, y luego de esperar dos horas más, nuestro nuevo mejor amigo - Charlie, de TACA Argentina- nos confirmó que podíamos subir al armatoste ese que nos llevaría a Lima.
La ñapa: mi tarjeta estaba bloqueada desde hacía cuatro días y mi sis ya había consumido su cupo (GRACIAS CADIVI, hijosdemilputas).
La prueba de que hay algo mayor que nosotros allá arriba y nos ama: mi tarjeta pasó, inexplicablemente, y pudimos pagar la multa de los boletos.

Ahora bien, llegar a Lima era el primer paso. Una vez allí debíamos ofrecer nuestros cuerpos a algún trabajor de TACA en Perú para que nos dejara llegar a Caracas, porque los siguientes dos vuelos estaban sobrevendidos y nuestra única reserva salía a las 9pm del domingo 12. Es decir, 24 horas después de aterrizar en tierra inca.

Las perspectivas eran:
1.- Llegar y rogar porque dos turistas aguevoniadas como nosotras hubieran perdido su vuelo y nos dejaran tomar la conexión inmediata.
2.- Llegar y aventurarnos a salir en Lima a buscar donde pasar la noche, sin reservaciones ni investigación y con el pánico de encontrarnos a Wendy Sulca en cualquier esquina o ser comidas por una llama o violadas por algún primo del Delfín que le canta a las torres gemelas.
3.- Llegar y pasar 20 horas encerradas en un aeropuerto.

¿Adivinen qué? RESULTÓ LA PRIMERA OPCIÓN
(segunda prueba de que hay algo mayor que nosotros allá arriba y nos ama) (y yo tan agnóstica)

En pleno vuelo a Lima una simpática caraqueña se desmayó, y la parafernalia de los parámedicos y los chequeos de salud necesarios para que ella pudiera tomar la conexión a Maiquetía nos dieron tiempo a nosotras de correr por el aeropuerto como desesperadas hasta inmigración (donde nos recibiría un simpático viejo verde peruano que nos dió 10 días de permanencia en Lima cuando nosotras sólo anhelábamos poder salir de ahí en menos de una hora), buscar las maletas (que salieron casi de primeras porque nos montamos de últimas), correr un poco más al counter de TACA, ponerle nuestra mejor cara de perrito sin dueño al chico que nos atendió, y escuchar las hermosas palabras de confirmación: Sí, tenemos disponibilidad en la conexión que sale en 40 minutos.

TRIPLE YEEEEEEEEEEEEEEEEEEIIIIII!!!
No nos va a secuestrar la tigresa del oriente! No vamos a conocer a Wendy!

NADIE sabe la felicidad que sentimos. NADIE.

Tomamos nuestros boarding passes, dimos media vuelta para pasar por SEXTA vez en 9 días por inmigración, y sonreímos con ganas a los simpáticos miembros de la tripulación que nos dirigieron a nuestros acogedores asientos.

Luego de eso no supe nada más. Caí en coma durante las casi cuatro horas del vuelo, hasta que me despertó la mencionada voz que anunciaba nuestra llegada a esta patria grande y bonita que vio nacer a Bolívar.

El broche de oro: la confirmación de mis prejuicios hacia la cuerda de desaptados y vivoscriollos con los que me tocó compartir la nacionalidad.

Luego de visitar tres aeropuertos, el de la Guaira fue el ÚNICO dónde:

1.-La gente se levantó de sus asientos y empezó a sacar maletas antes de tiempo.
2.-Inmigración tenía a una sola persona trabajando para recibir a más de 100 pasajeros.
3.-La cola para entrar duró más de 40 minutos, se desorganizó dos veces, la gente se gritaba de un extremo a otro.
4.-Anunciaron una correa de salida de las maletas y salieron por otra.

Como para terminar de confirmar que ya estábamos en casa, mi sis y yo nos miramos a la cara y supimos que a pesar de que ya habíamos llegado, no estaríamos pronto en nuestros hogares.
El pánico nos hizo atrincherarnos en las sillas del KFC del primer piso, hasta que saliera el sol. Por la seguridad de quienes nos venían a buscar y la nuestra.
Y no es paranoia, las últimas dos veces que mi amiga salió del aeropuerto de madrugada fue asaltada a mano armada por motorizados, a los dos segundos de asomar la nariz más allá de las puertas atomáticas.

Así que no fue sino hasta cuatro horas más tarde que pude respirar el aire pesado, marino y pegostoso de mi mar caribe. Y confirmar que sí, que ya estaba de vuelta en este país.

Tu país.

Mi país.



La nata y el suero


A veces me entran unas ganas locas de empezar a teclear sin sentido, sólo por el placer que provoca presionar las teclas cuándo uno ya tiene suficiente práctica como para escribir sin mirar (mucho).

Hoy he estado leyendo uno de los varios libros que me traje de Baires, lo he disfrutado muchísimo porque me siento muy identificada con ese señor.

"Ese señor" es Jorge Lanata, un escritor y periodista argentino que me presentaron por allá en el segundo o tercer semestre de la universidad, cuando me mostraron Deuda, un documental suyo.

Lanata es un tipo amado u odiado por sus coterráneos, según entiendo, sobre todo porque viene a ser el Michael Moore argentino, y a esos gorditos barbudos polémicos e irreverentes o se les ama o se les odia.

Decía que me indentifico, porque el pana agarró sus notas desde hace 10 años - escritas en servilletas, diarios, hojas sueltas- y las empastó en un libro que lo muestra bastante desnudo, en un sentido muy figurado. Gracias a Dios.

La cosa es que resulta que ese señor que algunos consideran un duro, que ha fundado dos diarios y mantuvo un programa radial muy popular por no sé cuántos años, tiene (o tuvo) las mismas dudas y los mismos miedos que yo. Escribió mucha incoherencia que creyó que sólo le importaba a él, y nunca se imaginó que una jevita caraqueña, a sus 23 cortas primaveras, se iba a encontrar un domingo de abril acostada en su cuarto leyéndolo. Y entendiendo. Al menos eso creo.

Salvando las distancias -digamos que no me codeo con Charly García, ni entrevisto a Cortázar, ni me meto cocaína, ni fundo diarios, ni crezco en un pueblito argentino bajo la dictadura- este pana pudo haber tenido un blog como éste.

Quizá si esta bitácora dura 10 años, yo podría convencer a algún editor loco (bajo los efectos de la burundanga) que me publique un libro recopilando las locuras y sinsentidos que plasmo acá cuando me place.

Quizás no, pero aún es muy pronto para saberlo.