22.1.10

Señoras y señores:


Este blog tiene 2 años (y su autora tiene 24 y una semana)

Podría decir un trillón de cosas maravillosas, pero sólo voy a decir gracias.
Ninguno de ustedes tiene una idea del favor que me hacen pasando a leer mis babosadas, comentando y haciéndome sentir acompañada.


Gracias mil.

8.1.10

Overrated


Todos los seres de este sobrepoblado hueco del espacio hemos pedido a gritos - alguna vez - honestidad.

"Dime la verdad", "se sincero", "no me engañes".

Producto de las convenciones y lo bien visto hemos aceptado la sinceridad y la verdad como virtudes y valores, rasgos dignos y pruebas de nuestra moral.

Como todo, es culpa de Disney. Nadie puede superar la atrocidad de ver a un pobre niño de madera sufrir durante hora y media viendo como crecía su nariz. Enfrentando ladrones, ballenas asesinas y demás obstáculos, sólo por ser mentiroso.

Yo misma reconozco haber resaltado por años mi capacidad para ser frontal, directa y sincera con todo lo que me rodea. Ingenua hija del sistema.

Hoy he venido a decirles que no, que ya no lo soporto más. Quiero que me mientan.

No puedo seguir escuchando verdades y aceptándolas con entereza. No quiero volver a pasar por el trago amargo de decirle a un ser querido que ese peinado le queda mal, que esa chaqueta le hace ver gordo, o que dejó de ser querido -por mi-.

Miéntanme. Especialmente ustedes, hombres del mundo, miéntanme.

Digan que deben ir a cumplir una mision secreta con Interpol. Que su abuela está enferma. Que el carro no prendió. Que se van a Timbuctú a pagar una promesa al Santo niño de Atoche.

Basta de mentiras fáciles como "no eres tú, soy yo" o "todo va a estar bien". Basta de verdades que también son mentiras como "no estoy listo para el compromiso" o "te mereces a alguien mejor".

Yo sé que me merezco a alguien mejor, pero mi soberana estupidez me llevó de alguna manera a querer estar contigo, entonces al menos ten la decencia de mentirme. Pero como debe ser.

Quiero que me mientan y quiero creerles. Así que hagamos todos un esfuerzo.

Nadie se atreve a decirlo, pero la verdad está sobrevaluada.

Ocultémosla hasta que no duela más.

26.12.09

Yo también escribo mi carta

Querido niño Jesús / Santa / Mahoma / Alá / Brahman / Buda /Lennon:

(quizá era más fácil iniciar con el popular A quien pueda interesar)

Quería escribirte en otra época del año, en la que estuvieras menos ocupado, pero sabemos que como todos (aunque no lo admitan) sólo me acuerdo de las divinidades y entes superiores cuando estoy en problemas o cuando se acaba el año.
Espero que esta confesión no arruine la buena relación que tenemos, sobre todo porque contra todo pronóstico lo que vengo a pedirte no es para mi. Las tres (3) cositas que quiero para mi el próximo año ya las conversamos en privado, ese tema lo dejamos así por ahora. Yo le echaré un camión de bolas para que sucedan y tú cuando tengas un chance mueves uno que otro cable para darme una manita.

Lo que me trae hoy acá son mis deseos y peticiones para la humanidad en general. Aprendí de la mala manera (viendo Miss Simpatía) que es una estupidez pedir la paz mundial, así que lo que diré aqui nada tiene que ver con eso.

Tengo peticiones para mi ciudad, para mi país y para el mundo entero - sí, es verdad, yo tampoco sé en qué momento me volví tan filántropa, la verdad es que no fumo tanto monte, pero bueh-.

Empecemos de menor a mayor.

Caracas.
Mi querida y detestada ciudad natal. El valle que recoge mis esperanzas e ilusiones, el caos que me arrulla, este montón de asfalto y concreto. La pequeña sucursal de... algo.


Para Caracas quiero sólo 365 muertos al año. Uno al día y nada más. Sé que en algunas naciones me considerarían loca por pedir eso. Pero mis paisanos saben que estoy pidiendo algo más o menos lógico. 365 muertos en 2010 significarían una disminución del chorropotocientos por ciento en el índice de criminalidad. Entonces, es un buen deseo.

Quiero también un "Censo del Atraco". Un método que nos permita organizarnos. Se me ocurre que todos tengamos una tarjetica como la cédula, que el respectivo malandro puede sellar una vez concretado el atraco. A cada venezolano le toca un atraco al año (si la vaina se pone difícil será cada 6 meses) y así cuando llegue el próximo malandro antes de tiempo, sacamos nuestra tarjetica para que sepa que debe buscar otra víctima:

.-No, pana. Ya este año no me toca. Ya me sellaron la tarjeta
.- Ta bien, elmio. Pa la próxima será

Respecto a la basura no voy a pedirte nada, es gastar pixeles sin necesidad. Ya entendí que este peo no lo arregla ni Dios.

Para Venezuela quiero una cosa y sólo UNA cosa. Que se termine el control de cambio sin que signifique el apocalipsis de nuestra economía. Sé que estoy pidiendo un milagro, pero ¡coño! ¡tú eres el niño Jesús! O Buda o Lennon, eres arrecho pues. Entonces hazme la caridad. No quiero volver a armar carpetas con separadores de colores y tinta negra para mendigar unos mugrientos 700 dólares para ir a Aruba. No quiero sufrir estirando los miserables 400 dólares para gastar por internet. Entiéndeme, ¿sí? Desaparéceme el control de cambio y no jodo más -por un rato-.

Finalmente, para el mundo. Aquí es donde quiero que pongas mayor atención. Así que abre los ojos.

Para el mundo quiero tolerancia, o lo que es lo mismo: educación.

Quiero que la gente abra su mente, que lean libros, que vean buen cine y escuchen otra cosa que no sea reguetón. Quiero que terminen de entender que cada quien hace de su culo un circo y mete en él los payasos que más le den risa.
Quiero que deje de ser importante cuánta plata tienes, de qué color eres o a quién te cojes. Y que empiece a importar la cantidad de gente a la que quieres, la cantidad de gente que te quiere de vuelta, la cantidad de veces que has llorado de la risa y la cantidad de veces que has perdonado y/o pedido perdón.


No quiero volver a oír las barbaridades que he tenido que oír los últimos días. Nunca más. No quiero tener que explicar de nuevo que cuando condicionas una frase, se pierde todo el sentido que pretendías darle.

Educación, coño. Para que se termine el racismo, la homofobia, la xenofobia, el clasismo, los clichés y estas ganas de llorar que se me atropellan en el pecho cuando me doy cuenta que no puedo hacer nada*, salvo defender a los que amo con las uñas.

*Además de rogar porque haya alguien que me defienda a mi, si llego a necesitarlo

ah...sí, feliz navidad para ustedes también y bla bla bla

30.11.09

De porqué no se le da cacho a burro



.-Mi hermana -personaje indescriptible, como sabrán los lectores regulares- instaló en su cuarto un televisor pantalla plana de unas 45 pulgadas, con más de 300 canales de Tv por satélite (incluidos los de adultos), vista de alta definición y home theather. Y cada vez que se queda sola sintoniza Venevisión.

.-Conozco historias de gente que se devuelve luego de emigrar, instalarse, estabilizarse y hacer vida en países sin control de cambio, con 0.4% de inflación, seguridad social y un máximo de 10 asesinatos al año... porque extraña las arepas, el cheez weez, los torontos y la polar. "Además hace mucho frío y extraño mi cama".

.-Mientras permanecemos solteros, el sexo es una aventura deliciosa y fascinante que nos desborda de adrenalina. Intentamos que sea intenso, divertido y lo más frecuente que nos permitan las buenas costumbres o nuestra promiscuidad. Pero al casarnos (o arrancar vida en pareja) las estadísticas indican que la frecuencia e intensidad del mismo disminuyen hasta alcanzar grados alarmantes.

.- Mi hermana -podría escribir un libro sobre ella, creo que lo haré- recibió como "premio" por sus labores prestadas a la revolución en el continente hermano africano (es militar) , una noche de estadía gratuita en París. Es decir, 20 horas de ñapa en la ciudad de la luz, pues allí hacía escala el avión que la traía de vuelta desde la República de Mali.
Tenía 20 horas para gastar en una ciudad increíble, llena de arte, gastronomía, arquitectura. GRATIS.
¿Y qué hizo? Llegó, fue a la torre Eiffel, se tomó una foto, fue al Arco del Triunfo, se tomó otra foto y luego...luego... SE METIÓ EL RESTO DEL DÍA EN EURODISNEY A COMER HAMBURGUESAS Y COMPRAR PELUCHES DE MINNIE MOUSE.


Una palabra que los define a todos: sumadre.

25.11.09

Se los vengo diciendo desde hace rato

Estamos matando al oso polar :(



PD: sí, ya sé que es lo que dice el video. Pero igual los estamos matando

2.11.09

El sexo y yo

Les cuento...

Para mi, esto:



es mucho más erótico que esto:


¿No les parece?

(ambas imágenes son de http://nakedness.tumblr.com/)




PD: estoy de vuelta, señores

7.10.09

La verdad sobre las barbas


Hay pocas máximas irrefutables en esta vida. Una de ellas es que las mujeres no tenemos puta idea de lo que queremos. La que diga que sí, está mintiendo.

Otra verdad absoluta es que a las mujeres nos parece atractivo el tipo “chico malo” desde James Dean y no podemos evitarlo, es culpa de Hollywood, como la mayoría de los males de la sociedad moderna.

Y no me tomen por anti-imperialista, yo soy más pity yankee que todos. Es sólo que hay que aceptar cuando las conductas aprendidas son producto de la masificación cultural. Y también hay que reconocer cuando son el resultado de nuestra locura estrogenística y ya. Sí, acabo de inventar la palabra estrogenística, no me importa lo que piensen de eso.

A mi por ejemplo me gustó siempre el chico lindo del colegio, el inalcanzable muñeco de torta por el que todas suspiraban. Pero con el paso del tiempo, y sus consecuentes estragos en mis gustos y preferencias, me vi un día de pronto enfrentada a una realidad nueva y excitante. Me gustaban los raros, los peludos, los tatuados y con pinta de trastornados. El rebelde con o sin causa. Preferiblemente músico, escritor o cineasta. Artista pues. Pelabola seguramente, pero muy sensible.

Había caído en la treta de los medios que empezaban a venderme a un loquito como Devendra Banhart como el ideal del hombre cool, del tipo chévere e incomprendido que en el fondo es un genio súper sexy.

A partir de ese momento tendrían que haberme mantenido alejada de cualquier espécimen masculino con la mirada perdida y vello facial, porque ahí empezaron todos mis problemas.

Por alguna extraña razón a las mujeres nos gusta creer que cada hombre es un diamante en bruto esperando ser pulido con amor y paciencia por nosotras. Que cada barbudo con pinta de intenso que cruza la calle distraído es en realidad un poeta o autor que no ha encontrado a su musa. Y ahí es que se nos jode la bicicleta.

Cada una de nosotras alberga en el fondo de su mentecita esculpida por el mix macabro de los cuentos de hadas y las telenovelas, la esperanza de ser inmortalizada en una canción, un poema, una pintura e incluso, en tiempos más modernos, en una foto. Pero no cualquier foto, sino la que será expuesta en algún saloncito sobrevaluado de la capital mientras un montón de pseudointelectuales la evalúan tocándose la barbilla y sorbiendo una copa de vino. Cualquier vino, porque ninguno sabe diferenciar los buenos de los malos en realidad.

Esos primeros meses al lado de tu artista, bohemio o intelectual serán sin duda un encanto. Te maravillarás con su enorme sensibilidad y su capacidad para ver la belleza en lo más inesperado. Una hoja que cae de un Araguaney, los ojos enloquecidos del mendigo que pide limosna en el semáforo o hasta el atardecer que se esconde detrás del Ávila.

Suspirarás con sus recuentos del último libro de algún autor impronunciable que acaba de atraparlo. Porque ni soñar con que lee a García Márquez o Cortázar o Vargas Llosa, eso es para las masas pseudoilustradas, no para los verdaderos intelectuales.

Y quizá por algunas semanas te vanagloriarás con tus amigas por la manera tan taciturna y adorable en la que se levanta luego de hacer el amor para fumarse un cigarrillo en el ventanal, viendo la luna, sin decir nada, en un intenso contacto consigo mismo.

Pero amiga mia, luego de tres meses – quizás seis si tienes mucha paciencia- querrás agarrar a tu artista, bohemio, sensible e ilustrado y jamaquearlo por los hombros para que aterrice y ponga un poco los pies sobre la tierra. Porque todas, y con eso quiero decir to-das, las mujeres de este país en algún punto queremos irnos ese fin de semana para Aruba a un Hotel All Inclusive, así sea a sacar los dólares. Nada de mochilear en hostales o caminar hasta Machu Pichu. Queremos ver una comedia romántica de Sandra Bullock o de Drew Barrimore, porque no sólo de cine de autor y festivales de cine vietnamita vive el hombre.

Te vas a hartar de ir a exposiciones absurdas, donde una instalación sin sentido muestra dos calzones de hombre colgados al lado de un cuadro de Warhol. Y nadie soporta más de tres domingos en una galería viendo el mismo cuadro repetido mil veces, todo blanco con algún manchón de pintura roja. “Que representa la ira del autor, obviamente”.

Y ahí, señoras y señores, es que una manda todo al carajo y se larga a una noche a bailar reguetón y beber cerveza en algún antro mal ventilado de Las Mercedes. A conseguirnos al Pedroso que nos lleve el fin que viene a Playa Pantaleta, en una Merú con calcomanía de Ruta’s. A beber polar ice en cava de anime, pero con un macho que nos ponga como trofeo al lado, bien agarrada de la cintura.

Luego, quizá, querremos encontrar al ejecutivo estrella que nos saque de abajo, o cualquier otro estereotipo masculino bien difundido. Cumpliremos los ciclos e iremos avanzando -con suerte- o seguiremos atrapadas en el círculo vicioso que Hollywood ha creado para nosotras. Es que, ya lo dije, ninguna de nosotras tiene idea de lo que quiere.