13.8.09

Primeras veces


La primera vez que la vi me pareció que era una buena muchacha, creí que era tranquila e introvertida. La sentí amable pero temerosa. Tenía el cabello demasiado largo para mi gusto. Le expliqué una dirección en una ciudad que no conocía, y ella asintió como si entendiera. Pero yo sé que no entendió.
Hoy es una de las personas que conforman el centro de mi universo. La conozco, al punto de leer sin palabras los más leves cambios en su humor, como aprendemos a hacer las mujeres. Tanto que mi humor se ha adaptado al suyo, y hay pocas cosas que disfruto tanto como compartir códigos. Me hace sentir especial

La primera vez que la vi fue en un salón de clases, y he reconstruido ese recuerdo a partir de sus versiones porque yo sola no hubiera podido. Seguramente hablamos de alguna intrascendencia académica. Ella todavía arrastraba las consecuencias de los tardíos noventas, el cabello demasiado amarillo para su tono de piel y los pantalones demasiado a la cadera para cualquiera.
Hoy es mi hermana. Porque quisimos. En ella deposito una confianza a la que no le cabe ningún epíteto. Esa que no se mide. Que no titubea. Que da miedo. Lo que más me gusta es que no puedo decir en qué momento nos convertimos en esto, y que no hay alma sobre el universo que pueda convencerme de que no vamos a estar juntas – en algún nivel- para siempre.

La primera vez que la vi ella no me veía. Cantaba desde una tarima un poco triste, como todo lo que alguna vez fue mejor. La tarima estaba triste porque había sido mejor, no ella. Nunca hubiera predicho que años más tarde compartiría todos los matices de la cotidianidad con esa figura que se me hacía tan distinta a lo que soy.
Hoy es la principal fuente de mis risas. El receptáculo de mis afectos más reptiles. La cuota de tacto que me hace falta para sobrevivir el transcurrir de la rutina. Porque he descubierto que no puedo vivir sin exteriorizar, incluso si eso raya en la demencia momentánea. O en lo exacerbado. Somos políticamente incorrectas y hasta incómodas. Y a ninguna de las dos le importa.

La primera vez que lo vi me pegó el rayo del que hablaban los sicilianos amigos de Michael Corleone. Podría describir lo que llevaba puesto, con detalle de script. Podría repetir la línea argumental de mi pensamiento luego de que se abriera esa puerta por la que entró. Podría asegurar que diez segundos después del primer paso en el umbral yo estaba segura de que sería parte de mi historia.
Hoy está erradicado de ella. Como la prueba latente de que todos nos equivocamos. A veces con demasiado ímpetu.

La primera vez que lo vi aún no habíamos entrado en la adolescencia, pero estábamos a punto. Él tenía puesto el clásico suéter azul colegial, sobre la camisa blanca. Su cabello bien podría haberle ganado un casting para la primera parte de la saga de Harry Potter. Me enamoré de él después de parpadear. Sin saber su nombre. Y tendría que pasar algún tiempo para que él supiera el mío.
Hoy es la ausencia más cercana que tengo. El trailer de mi vida que anda y respira. Mi propia versión de un diario íntimo de carne y hueso. La imagen que ilustra el concepto de candor en mi Wikipedia. La prueba de que puedo ser mejor de lo que fui. Y que no soy tan mala como he comprobado que puedo llegar a ser.

La primera vez que lo vi fue a los ojos, porque no mostró nada más. Yo luego aprendería que no hacía falta. No dijimos nada importante y ni soñamos que alguna vez nos lo diríamos. Por eso representa la jugarreta más hermosa que me ha hecho la existencia.
Hoy es el único olor que reconozco. La única parte sin la que no me imagino. Mi propia interpretación de lo que es incontaminado. El regalo que me tocó cuando repartieron las certezas. Y la vacuna contra el escepticismo visceral que carcomía mis domingos más oscuros.

13 comentarios:

E.Stella (brillante) dijo...

Ay me nerra... me hiciste llorar!

Recuerda que eso no se le hace a la gente que está teniendo contactos con sus sentimentos desde hace tan poco tiempo.

Te amo como a nadie.

Y sí sabía la dirección, pero dudaba.

sophie dijo...

Qué bonito describes a la gente que quieres! Buen post...

Nina dijo...

Hay frases perfectas:
"La imagen que ilustra el concepto de candor en mi Wikipedia."
"El regalo que me tocó cuando repartieron las certezas."
Imagino que la gente, lo es más aún.

Saludos!

La sis dijo...

Para siempre!

i love u. Muack

Briks dijo...

nada hay como las "PRIMERAS VECES" de todo


besos para siempre

Mene dijo...

Lei tu post mientras en la computadora de mi prima aqui en Malmo sonaba Yann Tiersen: Comptine d'un autre été. Del Sountrack de Amelie. Creo que podria llorar justo ahora. Por ti.

Gracias. Te quiero.

rubia dijo...

Tú sabes lo sensible que soy, verdad? Entonces ya sabes lo que pasó!

No se puede estar llorando todo el tiempo; pero cuando es por cosas como esta, se siente lindo!

Te amo todo, nena!!

Eres la mejor "suplente" que se puede tener!! jejeje

Vanessa Garcês dijo...

A mi también me hiciste llorar...

Anónimo dijo...

Hasta cuando Amair??? Hasta cuando lo incluyes en tus relatos para decir que ya lo sacaste de tu historia? A quién intentas convencer? Cada vez que recuerdas a los lectores que "lo superaste" demuestras lo lejos que estás de hacerlo realmente. Qué golpe para tu ego significó Amair! Lamentable.

La Perfecta dijo...

Se me había olvidado que prometí responder comments hace un par de posts. Me lo recordaron, para bien o para mal.

E.stella: No sabías ninguna dirección, acéptalo. Y yo te amo más.

Sophie: me quedo corta siempre describiendo lo bonita que es la gente a la quiero, pero gracias

Nina: Yo me sentí muy orgullosa de "Me enamoré después de parpadear" pero me encanta que te parecieran perfectas esas dos!

Sis: <3

Briks: sean buenas, malas o regulares las primeras veces nunca se olvidan. Besos eternos para vos, guapo.

Mene: Yo creo que podría estar enamorada para siempre. De ti. Así sea platónicamente :) Te adoro

rubia: ultimamente lloras tanto que creo que no soy tan especial por hacerte llorar jejeje. Me encanta hacer la "suplencia", nena.

Vane: Lo siento, no me gusta verte llorar :(

Anónimo: En efecto hay cosas que lamento en mi vida. Y me parece que algunos argumentos estarán presentes para siempre en lo que escribo.
De hecho, todos los que aquí aparecen reflejados ya han aparecido muchas veces en este blog.
Pero más lamentable me parece que tú, quien quiera que seas, decidas poner reclamos y apellidos con tanta saña. Si yo no lo he hecho, ¿por qué dar nombres?
Al final, seguiré escribiendo de lo que me salga del forro...del alma. No quiero demostrarte nada a ti ni a nadie sin rostro.
Me has leído lo suficiente? Pareciera que no.

Gabbby dijo...

Que bonito es llenarse de personajes imprescindibles es tu propia historia tal cual lo etiquetas.
Este es el tipo de cosas que me gusta leer justo cuando empiezo a creer ... (:

vito dijo...

es bueno tener super amigos, y que duren y duren y saber que con ellos se podra confiar, contar, burrear por mucho mucho timepo

Victoria dijo...

"El trailer de mi vida que anda y respira"...qué sabroso tener, encondido en algún rincón del pasado,alguien que resuma tanto.

Bellísimo!