Yo sé que estás. En algún sitio estás. Esperándome, sin saber que me esperas.
Va a ser genial, lo sé, cuándo contemos nuestra historia. Seguro va a haber alcohol, libros y películas incluidos en ella.
Nadie nos va a creer, años más tarde, que ni siquiera nos lo imaginábamos.
Me imagino a Litro, y al Whittie, diciéndome: te lo dije, yo sabía que era cuestión de tiempo, ¿te lo dije o no te lo dije, negra?
Y yo sonriendo, y tu a mi lado, con alguna Verónica o alguna María Gabriela -porque siempre hay una Vero o una Gaby- sonriendo también, diciéndonos 'yo sabía, pero él no quería creerme'.
Y en ese momento tú me besarás, y los dos reiremos con ganas, mirando hacia atrás y asintiendo, sin poder creer nuestra suerte, sin poder creer que hace muy poco no pensábamos que fuera posible.
Entonces, una tarde sin oficio, yo buscaré en los archivos de este blog y me encontraré con este texto. Y el orgullo me hinchará el pecho, porque recordaré que hubo un momento en que me lo creí. Un momento en que superé mis escepticismos y jugué con la esperanza. Y linkearé este post para que los demás recuerden que sí lo creía posible.
Aunque 99% de las veces prefiera jugar la carta del ' no es para mi'. De la tipa dura y sin fisuras. Necedad suprema pero necesaria. Sobre todo en estos tiempos de incredulidad, cuando los otros no nos dejan mayores opciones.
Pero sí hubo un momento. Este momento.
Y espero con todas mis fuerzas que pronto llegue el otro momento, el momento de mirar hacia atrás.
29.9.08
Regálame
Hoy recordé que amo esta canción.
Afortunadamente la encontré en su versión original, porque no importa cuantos años pasen, Nelson Arrieta siempre será la voz de Guaco para mi. Nada personal con Luis Fernando o Ronald, muy guapos ambos y cantan lindo lindo, pero es una cuestión de escuela, de historia auditiva, si eso existe.
El google Analytics me informa que hay visitantes foráneos siempre por acá, a ustedes les digo: Guaco es Venezuela, al menos eso me ha parecido a mi siempre. Y el mejor Guaco es el de hace 10 años. Grandes!
Señoras y señores, con ustedes el soundtrack de uno de los despechos más grandes de mi vida. Corría el ya lejano año de 2005?? 04'? Ya no me acuerdo, pero sé que fue grande.
Título: Regálame tu amor
Afortunadamente la encontré en su versión original, porque no importa cuantos años pasen, Nelson Arrieta siempre será la voz de Guaco para mi. Nada personal con Luis Fernando o Ronald, muy guapos ambos y cantan lindo lindo, pero es una cuestión de escuela, de historia auditiva, si eso existe.
El google Analytics me informa que hay visitantes foráneos siempre por acá, a ustedes les digo: Guaco es Venezuela, al menos eso me ha parecido a mi siempre. Y el mejor Guaco es el de hace 10 años. Grandes!
Señoras y señores, con ustedes el soundtrack de uno de los despechos más grandes de mi vida. Corría el ya lejano año de 2005?? 04'? Ya no me acuerdo, pero sé que fue grande.
Título: Regálame tu amor
"un poquito de tu vida... tu voz o tu confianza, o el consuelo de mirarte"
28.9.08
de círculo a línea recta

Círculo. Interminable por naturaleza.
Falta poco para romperlo por algún lado y volverlo una línea recta.
De A a B.
Donde A es fue. Y B es hasta nunca.
Donde A es podías. Y B es nunca más .
¿Quién fue el negado que dijo que nunca se dice nunca?
Digo nunca. Nunca a la enésima potencia. Nunca más. Más nunca.
Como les guste más.
Porque querer es poder. Así parezca línea de autoayuda.
Falta poco para romperlo por algún lado y volverlo una línea recta.
De A a B.
Donde A es fue. Y B es hasta nunca.
Donde A es podías. Y B es nunca más .
¿Quién fue el negado que dijo que nunca se dice nunca?
Digo nunca. Nunca a la enésima potencia. Nunca más. Más nunca.
Como les guste más.
Porque querer es poder. Así parezca línea de autoayuda.
¡Que viva Deepak Chopra!, si es necesario.
¡Arriba Paulo Cohelo!, si eso es lo que hace falta.
Es más, llego aún más lejos y digo: ¡Larga vida a Ricardo Arjona!, si no queda de otra.
Porque no me importa el cómo sino el cuando, el pronto, el ya mismo.
Aquí fue. Hace rato que fue.
26.9.08
Intolerancia

Hoy me tocó escucharle a un metiche algo como "ay! tan linda y fumando en la calle". Se refería a mi, por supuesto, y al hecho de que yo iba caminando desde mi sitio de almuerzo hacia mi trabajo fumándome mi placentero cigarrillo de después de comer.
Digo yo, ¿qué impulsa a la gente a decirle cosas a los extraños en la calle?. Salvo para preguntar una dirección, mi contacto con desconocidos es inexistente. Yo no hablo en el metro. Ni en el carrito. Ni en la cola del supermecado. Ni con los taxistas. Coño! ayer por primera vez entablé una conversación con mi peluquero mientras me cortaba el pelo, y eso que hace más de un año voy con el mismo.
Entonces, ¿por qué siempre hay una doña que cree que está bien decirte en el banco "hace falta otro cajero, verdad?". Umjú. Lo que sea.
Volviendo al tema del cigarrillo, no soporto muchas cosas referidas a la interacción con los no fumadores. A ver, a mi me parece obvio (a mi, que tengo 4 dedos de frente) que todo el que fuma sabe que está mal. La caja lo dice bien grande: hace daño. te vas a morir. produce cáncer. es adictivo. no se te va a parar más el pipí. etc.
Entonces, ¿tiene lógica que alguien venga a intentar convencerme de lo malo que es? YO LO SÉ. Es sólo que soy una loca, pendeja, viciosa, cochina, o lo que ustedes quieran, que tomó la decisión de fumar. Así que si YO decidí empezar a fumar, YO decido si quiero dejarlo.
No me van a convencer viéndome con cara de angustia. 'Nena, eso es malo para ti. Hace daño. No sabes lo que te estás haciendo'. SÍ SÉ, COÑO. Dejame en paz.
El otro peo es el de las tías insufribles que empiezan con el machismo, "tan fea que se ve una mujer fumando". ¿Un hombre no se ve feo? ¿Le hace menos daño el alquitrán? ¿Cuál es la jodida diferencia?
Nunca falta la que expresa todos sus prejuicios de señora bien y afirma: "las putas son las que fuman en la calle". No, señora, las putas son las mujeres que intercambian favores sexuales por dinero. O las que se casan por interés, que es lo mismo. Las mujeres que fuman en la calle son las que no tienen carro. Punto.
Finalmente,y ya que estoy con las cosas que me molestan de este tema voy a aprovechar para hablar de los 'fumadores sociales'. Esos panas que dicen que no fuman, sino "sólo cuando estoy tomando", o "cuando estoy muy estresado". Esas rémoras que no compran cigarros porque 'no fuman', pero pasan toda la noche pidiéndote un jaloncito, o 'regálame uno', y no entienden que uno sí fuma y paga su vaina siempre.
Uno, como no. Dos, pues ni modo. Pero tres ni de vaina. Cómprate una media caja y guárdala para la próxima vez que "estés muy estresado", lambusio.
Por mi parte puedo decir que soy una fumadora responsable. No fumo donde no se puede. No fumo si la gente no ha terminado de comer. Intento alejarme si sé que alguien no soporta el humo. Pero si se ponen muy fastidiosos trato de recordarles ese defecto que todos tienen y los demás soportamos siempre.
Nadie es perfecto...
...sólo yo ;)
Bueno, mi alter ego
bu :(
25.9.08
Los necesito para seguir viviendo
24.9.08
Si yo fuera un trago
Por si acaso alguno quiere la receta ;)
| How to make a La Perfecta |
| Ingredients: 1 part mercy 3 parts self-sufficiency 1 part leadership |
| Method: Blend at a low speed for 30 seconds. Serve with a slice of emotion and a pinch of salt. Yum! |
22.9.08
Certezas XII

El guión de mi vida lo escribe un guionista desempleado de Venevisión Continental. Es venezolano, pero vive desde 2002 en un sucucho en Miami. A veces , un amigo suyo mexicano le ayuda con los diálogos.
Sin embargo, mi personaje lo escribe en su totalidad un colaborador colombiano con un sentido del humor tremendo, que se sienta a escribir borracho y bajo los efectos de la marihuana.
Piropos. O de cómo ser peatona y no matar a alguien en el intento

El tema de los piropos en esta ciudad da como para una tesis doctoral. De hecho ya he leído un par de cosas por ahí de otras caraqueñas que, como yo, deben cruzar a diario esta ciudad como peatones, y eso nos expone inevitablemente a la prosa de nuestros vecinos.
Cuando iba a la universidad, lo hacía caminando por una de las zonas más concurridas de Caracas: Plaza Venezuela. Vivo a unas 5 cuadras de la que fue mi escuela, y no tenía ningún sentido usar otro medio de transporte que no fueran mis piernas.
Así aprendí -de la mala manera- que es necesario montarse unas gríngolas invisibles pero efectivas, y cerrar los párpados de los oídos (que tampoco existen pero una vez lo leí y me pareció lindo) al cruzar el umbral de nuestras casas.
Todo para evitar a cualquier costo estos encuentros cercanos del tercer tipo, pocas veces agradables, y casi siempre MUY desagradables. Y cuando hablo de encuentros cercanos es literal, porque hay mucho abusador que no contento con emitir un improperio siente la necesidad de invadir también el espacio físico de la homenajeada, avalanzándose sobre ella al mismo tiempo que recita su ocurrencia.
No ayudaba tampoco, el hecho de que en la época en la que empecé a moverme sola en esta ciudad tenía 16 años y 5 kilos menos, y además estaba de moda usar pantalones a la cadera (casi al vientre) y camisas muy cortas. Como extra bonus debo acotar que amo las minifaldas.
Obvio que yo nunca consideré ni por un instante cambiar mi manera de vestir porque un par de babosos justifiquen sus acciones con el argumento absurdo de "si sale así es que quiere que le digan vainas". No, señor obtuso, si sale así es porque le provoca, porque se siente cómoda con su cuerpo y su feminidad, le gusta sentirse bonita, y miles de etcéteras. Si usted decide soltarle alguna ordinariez tan sólo porque lleva minifalda, el salvaje es usted. Bestia.
¿Le pareció que era linda la muchacha en minifalda? Contémplela, o en todo caso sonríale o deséele un buen día con galantería. Ella le agradecerá en silencio que haya notado su belleza. Pero si en cambio se relame con morbo, y le suelta "ojalá fueras mango, mamacita", no se sorprenda si lo atraviesan con mirada fulminante y le recuerdan a su progenitora. Por bruto.
La generosidad del venezolano no tiene límites, así que un piropo no garantiza la belleza de la receptora. Aquí no hay distinción, si es gordita pero forrada y con generoso escote, le dirán algo; si es flaquita, también; negra, morena, blanca, rubia, castaña, alta, baja, todas. No hay distinción. Y lo de la vestimenta tampoco es determinante, puede ir de vestido, pantalón, falda o saco de papas, siempre habrá alguien que le sisee o le susurre un "mami" al pasar.
Ya estamos tan acostumbradas a ellos que el día que sales y nadie te dice nada, piensas: tengo que estar horrible. Lo peor que le puede pasar a una mujer entaconada es pasar frente a una construcción o una caseta de vigilancia y que los miembros del sexo opuesto no la determinen. Es casi un insulto.
A mi me pasó que desde que me muevo en otras zonas de la ciudad, luego de haber trabajado en Sabana Grande por casi tres años, disminuyeron significativamente los halagos de los que solía ser objeto. También puede ser que en total camino dos cuadras como máximo, de resto voy en transporte público, y la zona está casi siempre desolada de peatones. Es bien sabido que algunos municipios de este valle son para carros, nunca para el ciudadano de a pie. Linda pero desgastada expresión.
¿Perdí el encanto? No lo sé. Pero lo cierto es que no había notado la ausencia de las increpaciones de calle (buen concepto, eh?) hasta que empecé a recibirlas de nuevo. Últimamente me piropean bastante. Asumo que es este calor infernal que nos obliga a salir en camiseta y falditas de algodón.
Hoy venía pensando eso, y recordé el mejor piropo que me han dicho en la vida. Sucedió una vez que venía entrando a la universidad. Ya había entrado al campus y un muchacho venía caminando hacia mi. Especifico para mis compañeros de la Casa que Vence las Sombras: fue en ese pasillo entre las canchas de tenis que quedan entrando por el arco de Plaza Venezuela , en la ruta hacia mi adorada escuela de Comunicación Social.
El chico en cuestión era lindo, venía sonriendo y su sonrisa me contagió, así que cuando pasó frente a mi se detuvo un momento viéndome a la cara y me dijo: Gracias por alegrarme la mañana, linda. Y siguió. Así, sin más. ¿Cursi? ¿Cliché? ¿Inusual? Todas las anteriores. Pero fue tan adorable que la sonrisa me duró un rato en la cara, y hasta hoy lo recuerdo con ternura.
Puedo recordar también el día que comprobé que el cuento de las feromonas es cierto. Ahorita no tengo la paciencia para googlearlo, pero la teoría es -parafraseando- que los humanos segregamos ciertas hormonas que atraen al sexo opuesto, y en el caso de las mujeres éstas se activan más en un punto del ciclo menstrual (creo que durante la ovulación), y también durante la actividad sexual. La conclusión es que mientras más sexo tengas, mas sexo atraerás.
Regresemos a mi historia, justo después de un fin de semana de intensa actividad sexual salí a la calle como la peor de las indigentes, sin maquillaje, despeinada (o muy poco peinada pues) y en fachas. Digamos que estaba muy cansada para arreglarme (juju). Lo que sucedió a mi alrededor parecía sacado de una película de realismo mágico. Lo juro por mi vida. Que caiga un rayo y me parta en dos si estoy mintiendo. Estamos claros sobre mi egocentrismo, pero también sabemos que me gusta decir la verdad en esta bitácora.
Los hombres se volteaban a verme, y un conductor hasta tocó la corneta en lo que creo significaba un piropo automotor (cosa bastante común en la Avenida Libertador pero poco común frente al McDonalds de la Castellana). Otro salió del mostrador desde el que debía estar despachando arepas (en El Naturista), y caminó unos diez pasos a mi lado diciéndome no se que cosas sobre mi boca. Y finalmente, un español (?) parado frente al León (¿por ahí está la embajada de España?) interrumpió su conversación con otro tipo, para verme pasar frente a ellos. Ni Penélope Cruz pues. Uno conoce sus atributos, pero creo que es obvio que eso no me pasa todos los días.
Conclusión: la Cosmopolitan a veces no miente. Es cierto lo de las feromonas.
Para cerrar, los dejo con el piropo -si se puede llamar así- más reciente que me han dicho. El peor y más ofensivo de todos los que he recibido en estos 22 años (casi 23). Caminaba el sábado por La Candelaria, camino a casa de mi rubia, y un tipejo con pinta de motorizado no tuvo mejor ocurrencia que decirme:
Cuando iba a la universidad, lo hacía caminando por una de las zonas más concurridas de Caracas: Plaza Venezuela. Vivo a unas 5 cuadras de la que fue mi escuela, y no tenía ningún sentido usar otro medio de transporte que no fueran mis piernas.
Así aprendí -de la mala manera- que es necesario montarse unas gríngolas invisibles pero efectivas, y cerrar los párpados de los oídos (que tampoco existen pero una vez lo leí y me pareció lindo) al cruzar el umbral de nuestras casas.
Todo para evitar a cualquier costo estos encuentros cercanos del tercer tipo, pocas veces agradables, y casi siempre MUY desagradables. Y cuando hablo de encuentros cercanos es literal, porque hay mucho abusador que no contento con emitir un improperio siente la necesidad de invadir también el espacio físico de la homenajeada, avalanzándose sobre ella al mismo tiempo que recita su ocurrencia.
No ayudaba tampoco, el hecho de que en la época en la que empecé a moverme sola en esta ciudad tenía 16 años y 5 kilos menos, y además estaba de moda usar pantalones a la cadera (casi al vientre) y camisas muy cortas. Como extra bonus debo acotar que amo las minifaldas.
Obvio que yo nunca consideré ni por un instante cambiar mi manera de vestir porque un par de babosos justifiquen sus acciones con el argumento absurdo de "si sale así es que quiere que le digan vainas". No, señor obtuso, si sale así es porque le provoca, porque se siente cómoda con su cuerpo y su feminidad, le gusta sentirse bonita, y miles de etcéteras. Si usted decide soltarle alguna ordinariez tan sólo porque lleva minifalda, el salvaje es usted. Bestia.
¿Le pareció que era linda la muchacha en minifalda? Contémplela, o en todo caso sonríale o deséele un buen día con galantería. Ella le agradecerá en silencio que haya notado su belleza. Pero si en cambio se relame con morbo, y le suelta "ojalá fueras mango, mamacita", no se sorprenda si lo atraviesan con mirada fulminante y le recuerdan a su progenitora. Por bruto.
La generosidad del venezolano no tiene límites, así que un piropo no garantiza la belleza de la receptora. Aquí no hay distinción, si es gordita pero forrada y con generoso escote, le dirán algo; si es flaquita, también; negra, morena, blanca, rubia, castaña, alta, baja, todas. No hay distinción. Y lo de la vestimenta tampoco es determinante, puede ir de vestido, pantalón, falda o saco de papas, siempre habrá alguien que le sisee o le susurre un "mami" al pasar.
Ya estamos tan acostumbradas a ellos que el día que sales y nadie te dice nada, piensas: tengo que estar horrible. Lo peor que le puede pasar a una mujer entaconada es pasar frente a una construcción o una caseta de vigilancia y que los miembros del sexo opuesto no la determinen. Es casi un insulto.
A mi me pasó que desde que me muevo en otras zonas de la ciudad, luego de haber trabajado en Sabana Grande por casi tres años, disminuyeron significativamente los halagos de los que solía ser objeto. También puede ser que en total camino dos cuadras como máximo, de resto voy en transporte público, y la zona está casi siempre desolada de peatones. Es bien sabido que algunos municipios de este valle son para carros, nunca para el ciudadano de a pie. Linda pero desgastada expresión.
¿Perdí el encanto? No lo sé. Pero lo cierto es que no había notado la ausencia de las increpaciones de calle (buen concepto, eh?) hasta que empecé a recibirlas de nuevo. Últimamente me piropean bastante. Asumo que es este calor infernal que nos obliga a salir en camiseta y falditas de algodón.
Hoy venía pensando eso, y recordé el mejor piropo que me han dicho en la vida. Sucedió una vez que venía entrando a la universidad. Ya había entrado al campus y un muchacho venía caminando hacia mi. Especifico para mis compañeros de la Casa que Vence las Sombras: fue en ese pasillo entre las canchas de tenis que quedan entrando por el arco de Plaza Venezuela , en la ruta hacia mi adorada escuela de Comunicación Social.
El chico en cuestión era lindo, venía sonriendo y su sonrisa me contagió, así que cuando pasó frente a mi se detuvo un momento viéndome a la cara y me dijo: Gracias por alegrarme la mañana, linda. Y siguió. Así, sin más. ¿Cursi? ¿Cliché? ¿Inusual? Todas las anteriores. Pero fue tan adorable que la sonrisa me duró un rato en la cara, y hasta hoy lo recuerdo con ternura.
Puedo recordar también el día que comprobé que el cuento de las feromonas es cierto. Ahorita no tengo la paciencia para googlearlo, pero la teoría es -parafraseando- que los humanos segregamos ciertas hormonas que atraen al sexo opuesto, y en el caso de las mujeres éstas se activan más en un punto del ciclo menstrual (creo que durante la ovulación), y también durante la actividad sexual. La conclusión es que mientras más sexo tengas, mas sexo atraerás.
Regresemos a mi historia, justo después de un fin de semana de intensa actividad sexual salí a la calle como la peor de las indigentes, sin maquillaje, despeinada (o muy poco peinada pues) y en fachas. Digamos que estaba muy cansada para arreglarme (juju). Lo que sucedió a mi alrededor parecía sacado de una película de realismo mágico. Lo juro por mi vida. Que caiga un rayo y me parta en dos si estoy mintiendo. Estamos claros sobre mi egocentrismo, pero también sabemos que me gusta decir la verdad en esta bitácora.
Los hombres se volteaban a verme, y un conductor hasta tocó la corneta en lo que creo significaba un piropo automotor (cosa bastante común en la Avenida Libertador pero poco común frente al McDonalds de la Castellana). Otro salió del mostrador desde el que debía estar despachando arepas (en El Naturista), y caminó unos diez pasos a mi lado diciéndome no se que cosas sobre mi boca. Y finalmente, un español (?) parado frente al León (¿por ahí está la embajada de España?) interrumpió su conversación con otro tipo, para verme pasar frente a ellos. Ni Penélope Cruz pues. Uno conoce sus atributos, pero creo que es obvio que eso no me pasa todos los días.
Conclusión: la Cosmopolitan a veces no miente. Es cierto lo de las feromonas.
Para cerrar, los dejo con el piropo -si se puede llamar así- más reciente que me han dicho. El peor y más ofensivo de todos los que he recibido en estos 22 años (casi 23). Caminaba el sábado por La Candelaria, camino a casa de mi rubia, y un tipejo con pinta de motorizado no tuvo mejor ocurrencia que decirme:
"Mami, tas' bien rica. Sólo te hace falta la cirugía"
Una palabra: sumadre
21.9.08
¿Desde cuándo vivo debajo de un puente?
A mi me parece, que cuatro JODIDOS días sin agua ya es un exabrupto.
¿Y si yo no tuviera amigos? Me lanzo a la indigencia de una vez, porque viajar a Macondo sólo para bañarme no es una opción. Y mi papá vive en el mismo edificio de m**** que yo, así que tampoco tiene agua.
Ya vuelvo. Voy a ponerle una bomba a Hidrocapital.
Incompetentes
¿Y si yo no tuviera amigos? Me lanzo a la indigencia de una vez, porque viajar a Macondo sólo para bañarme no es una opción. Y mi papá vive en el mismo edificio de m**** que yo, así que tampoco tiene agua.
Ya vuelvo. Voy a ponerle una bomba a Hidrocapital.
Incompetentes
El tiempo todo calma
Me cuesta abrir los ojos, y lo hago poco a poco... no sea que aún te encuentre cerca.
Me guardo tu recuerdo como el mejor secreto... que dulce fue tenerte dentro.
... y volveré a reir
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